Conserven sus mascarillas. Dos años de pandemia y aún no acaba

11 marzo 2022

Aunque la “nueva normalidad” está más cerca que en 2020, el coronavirus continúa en Guatemala y los médicos aún no recomiendan relajar las medidas.

A la fecha, Guatemala registra un 4 por ciento de ocupación hospitalaria en pacientes moderados con COVID-19, según el ministerio de Salud. Foto: MSPAS.

Por Carmen Maldonado Valle

El coronavirus llegó a Guatemala el 13 de marzo de 2020 y su rastro incluye al menos 798 mil 400 casos acumulados, 31 mil 455 pacientes positivos activos al 8 de marzo y 17 mil 116 muertes por esta causa, reporta el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). Deja otras huellas, como el rezago educativo, el impacto en la salud mental de los ciudadanos y consecuencias económicas.

También trajo la vacuna anticovid, cuya administración inició el 25 de febrero de 2021. Tras un año, las dos dosis han llegado a 45 de cada 100 mayores de 12 años en el país, sobre todo en los centros urbanos. Los municipios donde más personas completaron su esquema son las cabeceras de Guatemala y Huehuetenango, con 98 y 87 de cada 100 inmunizados, respectivamente. Concepción (Sololá) y Santa Bárbara (Huehuetenango) ocupan los últimos puestos, con cuatro y seis de cada 100 inyectados.

Dos años después de escuchar del primer caso en el país, Ojoconmipisto consultó a especialistas sobre qué futuro se espera respecto a la pandemia, si se irá alguna vez (o cómo convivir con ella), y qué hace falta para terminar con la era de las mascarillas.

¿El coronavirus aún es una emergencia o es una endemia?

Las enfermedades endémicas son aquellas que han llegado para quedarse, explica Lucrecia Hernández Mack, exministra de Salud y médica: en Guatemala no puede hablarse de la COVID-19 como una endemia porque “aún no se establecen parámetros en los cuales, como con otras enfermedades, se estimen ciertos casos para determinadas temporadas y repuntes en momentos específicos. El coronavirus es nuevo y es difícil establecer patrones, sobre todo cuando aparecen nuevas cepas”.

A su criterio, aún es una emergencia, pues no se elimina el riesgo de brotes con posibilidad de superar la capacidad del sistema de salud. Algunos ejemplos son la segunda mitad de 2020 o abril y julio de 2021, cuando la red hospitalaria se encontraba en alerta roja aunque la vacuna ya estaba en el país.

¿Cuándo pueden relajarse las medidas de bioseguridad?

Para Hernández Mack, un indicador para dejar de forma progresiva el uso de mascarillas o aumentar los aforos permitidos es llegar a 70 de cada 100 personas con esquema completo en el país. Por ahora, la segunda dosis solo ha llegado a 45, según el tablero del MSPAS.

En España, por ejemplo, el 82.5 por ciento de los habitantes tiene esquema completo. El 8 de febrero el gobierno publicó el decreto para eliminar el uso obligatorio de mascarilla en espacios abiertos donde no hay aglomeraciones. En junio de 2021 también adoptó esta medida, pero los cubrebocas volvieron tras un repunte de casos por la variante ómicron.

¿La vacuna será gratuita en unos años?

A nivel nacional, los servicios públicos de salud aplican biológicos contra enfermedades inmunoprevenibles a menores de cinco años sin cobrar a los padres. También se protege contra la influenza a menores de dos años, mayores de 60, enfermos crónicos y embarazadas, y se inmuniza contra el virus del papiloma humano a mujeres de 10 a 47 años sin cobrar a los interesados, según el MSPAS.

En los puestos de vacunación anticovid tampoco se debe pagar para obtener una dosis por el momento, pero a decir de Hernández Mack, aún no hay respuesta sobre si esto será siempre.

Tras cuatro años engavetada, el 6 de febrero de 2022 el Congreso aprobó la ley de vacunación. Esta aseguraría la adquisición de biológicos anuales y un presupuesto mínimo de Q350 millones para ello, pero el 1 de marzo de 2022, el presidente Alejandro Giammattei, la vetó.

“Ahora no tenemos seguridad de que habrá vacunas de ningún tipo a futuro, porque sin esa ley no hay un instrumento para obligar al MSPAS a adquirirlas. Si un año no quieren comprarlas, nadie les dirá nada. Es arbitrario”, comenta la médica.

A futuro, ¿cómo se puede convivir con la enfermedad?

Según la infectóloga y presidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas, Alicia Chang, cuando la mascarilla no sea obligatoria “se recomendará identificar fechas donde se producen aglomeraciones y al menos durante las semanas previas y posterior usar cubrebocas de nuevo. Puede ser en las fiestas de fin de año, día de la madre, entre otros”.

Además, anima a continuar con el lavado de manos constante, propiciar el distanciamiento físico aunque en el futuro no sea en la misma medida que ahora y, de tener síntomas respiratorios, volver a utilizar mascarilla, incluso si no se trata de COVID-19: “Una medida de cortesía con los demás puede ser evitar contagiarlos de lo que sea: gripe, tos, influenza, coronavirus… Tal vez nos esperen unos años con menos enfermos porque si nos sentimos mal y nos apartamos, cuidamos de otros”.

También piensa en convivir con la COVID-19 a través de vacunarse, como sucede con otras afecciones. El futuro, sostiene, apuntará a normalizar la inmunización contra el coronavirus, así como ocurre con las enfermedades inmunoprevenibles (sarampión, rubéola, por ejemplo).

¿La pandemia trajo algo bueno al país?

Chang no minimiza las consecuencias del virus en Guatemala, pero también ve cómo este impulsó buenas prácticas en los habitantes, como el distanciamiento y la higiene, pues tener las manos limpias no solo reduce las posibilidades de contraer COVID-19, sino también enfermedades gastrointestinales, bacterianas, entre otras.

Para Hernández Mack, en tanto, esta ha sido una oportunidad para visibilizar problemas existentes desde antes, pero no atendidos. Entre ellos menciona la falta de acceso al agua potable o a la conectividad, así como las precariedades en el sistema de salud. “Una pandemia muestra por qué debemos asegurar condiciones de vida dignas a la población antes de tener una enfermedad encima”, agrega.

Ninguna ve al coronavirus como una batalla ganada, porque pueden surgir brotes o nuevas cepas, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún lo cataloga como emergencia. Pero, “aunque todavía no estemos allí, definitivamente estamos más cerca que en 2020”, concluye Chang.

Tenemos esta nota: Nómadas vacunados: en Alta Verapaz no todos se inyectan en su ciudad

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