A pesar de que el reglamento emitido por la alcaldía permite construcciones de máximo 20 metros de alto, un proyecto inmobiliario recibió la excepción para hacerlo de 47.58 metros.

Por Jimena Porres
Beatriz Vides Rodríguez vive en Ciudad Vieja, zona 10, desde hace 30 años. Durante este tiempo, ha presenciado la transformación de su barrio, donde los proyectos inmobiliarios de apartamentos se multiplican y ganan altura.
Ciudad Vieja fue declarada Conjunto Histórico en 1998 a partir del Acuerdo Ministerial 328-98. Dicta disposiciones especiales con el fin de proteger y conservar su valor histórico y arquitectónico.
En 2000, la municipalidad de Guatemala, dirigida por Fritz García Galliont, emitió el Reglamento para la protección y Conservación del Centro Histórico y los Conjuntos Históricos de la ciudad de Guatemala. Su objetivo era salvaguardar el Centro Histórico, sus áreas de amortiguamiento y los conjuntos históricos, así como delimitar las condiciones que debían tener las nuevas edificaciones para que tuvieran concordancia urbanística.
A finales de 2025, Vides Rodríguez se enteró que construirían un edificio atrás de su casa. “Me preocupé porque mi casa es considerada categoría B”. Según el acuerdo, estos inmuebles están declarados como Patrimonio Cultural de la Nación. También están protegidos por el reglamento de la alcaldía, que permite una altura máxima de 20 metros a nuevos edificios colindantes con casas de esta categoría.
Escribió una carta a la municipalidad para pedir respuestas acerca del proyecto. “Me respondieron que ellos no tenían nada que ver con eso”. Sin embargo, la comuna no solo otorgó la licencia de construcción, sino también una excepción al reglamento para que la desarrolladora Ciudad Vieja Sur construyera el edificio de apartamentos Piera con una altura de 47.58 metros (14 niveles), más del doble de lo permitido.
Alcaldía ignora su propio reglamento
Vides Rodríguez buscó la ayuda del diputado electo por el partido semilla Samuel Pérez. “Me encontré con un montón de irregularidades en la autorización de licencias de construcción en áreas en donde no debería existir cimentación de edificios habitacionales”, contó. La alcaldía incumplía sus propios reglamentos.

Para certificar que la casa de Vides Rodríguez era parte del Conjunto Histórico de Ciudad Vieja consultaron con el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH). “Confirmamos que la construcción incumple con los reglamentos de la alcaldía y que hicieron caso omiso”.
Otra de las inconsistencias que sumó Vides Rodríguez a su queja, es que la desarrolladora no realizó consultas vecinales previo a la construcción del proyecto. “Yo llamé a la municipalidad y ellos me dijeron que la consulta a vecinos ya no existe”.
“La alcaldía es muy ajena a la conversación cotidiana con los vecinos de la ciudad”, señaló Pérez. “Tiene más vínculos con desarrolladoras o grandes empresas inmobiliarias que en realidad con quienes habitan en la ciudad”. El legislador dijo que encontró varias instancias que no fueron consultadas, el proceso fue arbitrario para beneficiar a empresas desarrolladoras.
Vecinos sin derecho de ciudad
Jorge Aragón, académico investigador de la Universidad Rafael Landívar, ICESH/Departamento de Estudios sobre Dinámicas Globales y Territoriales, dijo que la situación responde a la falta de ordenamiento territorial. A pesar de que la alcaldía capitalina tiene uno desde 2009, la aplicación ha sido desordenada.
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“Como resultado es que tenemos la ciudad que tenemos”, señaló Aragón. Además existe una ausencia de política de suelo, un mecanismo para revertir las asimetrías sociales y evitar la gentrificación.
En Barcelona, España, sí la aplican. “Se llama cargas y beneficios. Hay un porcentaje de apartamentos en zonas de lujo destinados a personas que no pueden pagarlos”. A diferencia de Guatemala que tiene una segmentación de suelo.
“El ordenamiento territorial es el resultado de aquello que se decide democráticamente”. dijo el investigador. Para decidir sobre el territorio es necesario el diálogo entre residentes, las autoridades municipales y expertos. “Hay que generar una sinergia que permita a nosotros orientar cómo queremos desarrollar la ciudad, pero nosotros no tenemos eso”.
De esta falta de planificación integral surgen problemas como el tráfico. A Vides Rodríguez, la propietaria de la casa, le preocupa lo que un edificio de más de 14 pisos significarán para el tráfico de la zona. Preguntó a la alcaldía cómo abordaría el problema. El impacto vial sería mitigado por la construcción del paso a desnivel bulevar Los Próceres y 4 Avenida en la que la desarrolladora participará, respondieron.
“Ya no estamos en una época en la que esa sea la única solución”, comentó Aragón. Para él, la solución real está en ofrecer más alternativas de transporte público.
La pérdida de tejido social
Vide Rodríguez y los vecinos de zona 10 quieren proteger Ciudad Vieja de las construcciones de edificios. “Yo tengo una ventana en mi comedor donde yo veo el cielo, ahora veré una torre”. Entre el ruido, el polvo, el tráfico y el colapso de los drenajes siente que ya no es lo mismo. “Me vinieron a arruinar mi casa”.

Para Aragón esto provoca el rompimiento de una cadena de dinámicas sociales. “Guatemala ya es una ciudad fragmentada y estas acciones de sectores inmobiliarios acentúan más ese fenómeno”. La cultura barrial en las zonas 1, 2, 5 y 10 de la ciudad ha resistido a través de los años, pero estos proyectos inmobiliarios amenazan con destruirla.
“Lo más importante es que las personas tengan la seguridad de que pueden y tienen el derecho de acceder a la ciudad”, concluyó el investigador.
Ojoconmipisto contactó varias veces a Lucía Tello, jefa de la unidad de prensa para obtener la versión de la alcaldía. Al finalizar esta no había respuesta.