Sin Reglamento para la Gestión Integral de los Residuos, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) sigue el trabajo con las municipalidades.

Por Jimena Porres
El 11 de febrero de 2025 entró en vigencia el Acuerdo Gubernativo 164-2021 que establecía directrices para las municipalidades en su gestión de desechos. En agosto de ese mismo año, la Corte de Constitucionalidad (CC) lo declaró inconstitucional por “vulnerar la autonomía municipal”.
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Annelise Fernández, titular de la Dirección para el Manejo de Residuos y Desechos Sólidos del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), compartió su perspectiva de trabajo. Conversó con Ojoconmipisto en el que debió ser el día del primer aniversario de la entrada en vigencia del reglamento. Compartió los avances desde la cartera de ambiente y las limitaciones que todavía existen.
–¿Qué plan o estrategias trabaja el MARN en materia de gestión de desechos?
–Nosotros como MARN no nos enfocamos en la gestión de residuos, sino en eliminar los puntos o los focos de contaminación. Ahí es donde vinculamos el tema de residuos, porque es responsabilidad de las municipalidades, gestionar los residuos. Del MARN son evaluar y monitorear que no hayan focos de contaminación por residuos.
Creemos muy importante el involucramiento de tres sectores en específico:
- La gente: promover la separación de los residuos. Esto puede facilitar la gestión a nivel municipal.
- Las municipalidades: para ofrecer herramientas técnicas.
- La fuerza productiva del país: porque magnifica la creación de residuos. Poder facilitar en la medida de lo posible que los productos se aprovechen o los sistemas transformen estos productos sin generar residuos.
–¿Cuál ha sido la respuesta de las municipalidades?
–Hay muchas municipalidades que quieren avanzar en este tema. Lo que nos piden son parámetros, guías, documentos técnicos que puedan seguir. Otras no han visto realmente la importancia de gestionar los residuos.
Algunos alcaldes en estas últimas semanas vieron que cualquier desarrollo económico, cualquier desarrollo industrial va a representar generar residuos. Entonces tiene la misma importancia poder planificar cómo se van a tratar y cómo sacarle provecho. Creo que hay muchas oportunidades todavía en las municipalidades para que puedan planificar.
–Municipalidades como Comapa, Huitán y Ostuncalco elaboraron en 2024 planes de manejo de residuos. ¿Con qué otras alcaldías o actores ha dialogado el MARN para que se comprometan a darles continuidad?
–Nosotros no podemos obligar a que ellos se comprometan porque no existe un marco legal. Es el código municipal quien los obliga.
Lo que necesitamos es que tengan instrumentos ambientales para poder darle seguimiento desde nuestra institución. Ellos tienen una obligación sobre esto de gestionar adecuadamente los residuos.
–¿De quién es la responsabilidad de velar porque haya un tratamiento de aguas residuales?
–La de evaluar estos focos de contaminación, sea de agua o de residuo, es una función del Ministerio de Ambiente.
Las municipalidades tienen un acompañamiento más estructurado para los planes de gestión de aguas y la gestión de residuos.
–En 2025 dimos seguimiento a proyectos ejecutados en 40 municipios con fondos de los codede, encontramos que el 31 % de los recursos se destinaron a proyectos de agua. ¿Los Consejos de Desarrollo priorizan proyectos de agua y gestión de desechos?
–Desde la dirección hemos impulsado un catálogo de tecnologías donde recomendamos algunas a las municipalidades. Van desde sistemas de clasificación, centros de acopio, hasta el tratamiento específico de algunos residuos.
Vemos municipalidades que contra todo pronóstico presentaron proyectos al Consejo de Desarrollo Urbano y Rural (Conadur). Y ahora que ya lo quieren ejecutar porque ya tienen todos los vistos buenos, al poner la primera piedra de la planta de tratamiento llega la comunidad cercana y crea resistencia. No porque no lo comunicaran, sino porque todavía existe culturalmente ese bloqueo de decir: «yo no quiero la basura en mi patio trasero”. Pero la buena noticia es que avanzamos en esos retos.
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Ojo: una planta de tratamiento no es un vertedero. Un vertedero es la gestión que tienen ahora, una que se puede mejorar para hacer un vertedero controlado. Pero cuando hacen y planifican proyectos para la gestión de residuos, no es poner un vertedero en el patio trasero, es organizar la casa para evitar los basureros clandestinos.
–En El Paredón, Sipacate, Escuintla, los manglares son usados como basureros debido a la falta de trenes de aseo municipal. ¿Qué acciones puede y ha tomado el MARN ante estas situaciones?
–Nosotros dentro de nuestro marco legal es crear sanciones a partir de la deficiencia de instrumentos ambientales. Que es un incumplimiento.
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Ponemos denuncias en el Ministerio Público (MP), así como en las diferentes instituciones que correspondan para hacer otro tipo de acciones. Hemos visto que hay municipalidades multadas, pero no tienen la capacidad ni de intervenir ni de pagar. Entonces, queda como documentos en el aire.
Nos acercamos con las municipalidades y acompañamos en territorio. Ellos tienen oportunidad de mejorar, aquí está nuestro equipo para que puedan fortalecerse y crear esa capacidad en sus equipos.
–En las áreas alrededor de los volcanes también se reportan problemas similares. ¿El MARN los tiene identificados, ha dialogado con las municipalidades al respecto?
–Para poder crear estas soluciones o para poder evitar estos botaderos ilegales la gente se tiene que involucrar. Salir de este pensamiento de que con hacerle un nudito a mi bolsita y ponerla fuera de la de la puerta ya resolví el problema, sino que hay un proceso mucho más allá y hay una responsabilidad también como ciudadanos de clasificar.
–El crecimiento de edificios y proyectos en distintos departamentos implica más población y más desechos. ¿Cómo se asegura el MARN de que no se repitan casos como El Paredón o el Valle de Palajunoj?
–Va muy en línea del ordenamiento territorial con las municipalidades. Cómo desde la planificación diseñan espacios adecuados. Todos los sistemas de tratamiento tienen que crearse y diseñarse desde la proyección de crecimiento poblacional.
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Se supone que todos estos proyectos ya tienen que estar contemplados y existen estos permisos, las municipalidades también lo tienen que ir considerando. Esta responsabilidad de las municipalidades en gestionar y adecuar sus planes de ordenamiento territorial que vayan en línea con un espacio disponible para gestionar los residuos.
–A partir de los ejemplos anteriores, ¿qué tipo de comunicación mantiene el MARN con las municipalidades? ¿Hasta dónde puede llegar?
–Las municipalidades tienen autonomía. Ellos pueden decidir por ellos en estos temas, esa fue una de las razones por las que declararon la inconstitucionalidad al reglamento. Nosotros no los podemos obligar a mantener una coordinación. Estamos ahí disponibles para acompañar cuando las municipalidades se acercan.
–Quetzaltenango separa los residuos desde antes de recogerlos. ¿Qué otras municipalidades mantienen estas prácticas, incluso después de la suspensión del decreto?
–Yo tengo varios ejemplos en Huehuetenango e Izabal. En este último, por ejemplo, los cinco municipios de allá decidieron seguir avanzando con lo establecido en la guía, no porque lo obligan sino porque ellos ahí ven una guía técnica que los va a orientar a gestionar mejor sus residuos.
–¿Se han creado incentivos, programas de concientización o educación, para fomentar la separación de desechos? ¿Qué otras acciones se impulsan para que la población pueda hacerlo?
–Estamos trabajando una campaña que se llama Limpiemos Guatemala. Algo muy importante es tener conciencia de cuando generamos residuos. Las municipalidades tienen un reto gigante con este tema y es importante ver que todos como ciudadanos podemos aportar.
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–El MARN tiene un chatbot en su página, que atiende “Ana”, ¿qué tipo de consultas recibe? ¿Cómo dan respuesta? ¿Todavía lo usan?
–Ana es nuestra asistente virtual y ella nos ayuda a clasificar. Hay dos formas de poder comunicarse con ella.
Primero es por medio de la página del ministerio donde hay un micrófono y uno puede preguntarle, «Ana, ¿cómo hago para clasificar o dónde pongo este tipo de residuo o esta basura?». Está entrenada para saber todos los tipos de residuos y cómo clasificarlos en los tres tipos.
Luego existe también el WhatsApp. Nosotros hemos llegado un paso más adelante y hemos contextualizado residuos muy chapines. Por ejemplo, ustedes les pueden preguntar por marcas, como Tortrix y ella responde de forma adecuada.
–Usted forma parte de la mesa técnica de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la cuenca del lago de Amatitlán (Amsa). ¿Cómo avanza el proceso de cierre del plan técnico previsto para agosto de este año?
–Estamos disponibles para apoyar y fortalecer estas gestiones, pero esto no es responsabilidad del MARN.
Existe una presión sobre las municipalidades en cómo gestionar estos residuos. Desde el 2021 les informamos que va a cerrar y hay que prepararse a nivel municipal. Entonces sí que estamos dando este acompañamiento.
La mesa es para la incorporación de los recicladores de base. Que no surgió del cierre de Amsa, sino que surgió hace un año cuando se crearon todos estos conflictos alrededor del reglamento.
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Existen sectores que son muy vulnerables ante estos cambios de infraestructura y de comportamiento, principalmente van a ser los recicladores de base. Ahora hemos mejorado y justo este trabajo en esta mesa técnica es para ver la incorporación adecuada de ellos.
–¿Qué tipo de relación y coordinación se está construyendo con las municipalidades, tanto en el tema de desechos como en otras políticas ambientales?
–El MARN está ganando mucho terreno y espacio técnico con las municipalidades. Hemos demostrado ser un ministerio que está trabajando de una forma más planificada y con resultados con mejor impacto.
Aparte del tema de residuos, algo que funciona muchísimo con las alcaldías es el tema de bosques. Ha habido limpieza de vertederos convertidos en espacios recuperados porque reforestaron. Sabemos que va monitorear los árboles plantados y creará esas capacidades en las municipalidades donde hay viveros.
–¿Qué se necesita para que el MARN pueda imponer sanciones o multas a municipalidades y recolectores, para pasar de ser únicamente un ente regulador?
–Necesitamos un marco legal. No es un reglamento, no es un acuerdo gubernativo, es un decreto ley.
Y otra parte fundamental para que todo el tema alrededor de los residuos funcione es crear sistemas de financiamiento adecuados. Porque la gestión de residuos no es un negocio en sí mismo, hay que hacerlo rentable para que esto pueda funcionar y motivar.
–¿Se pueden esperar cambios o avances a raíz de la nueva conformación de la Corte de Constitucionalidad?
–Yo creo que esto podría ser impulsado más fácilmente desde el Congreso porque meter más procesos legales es muy complejo.
–Los alcaldes señalan que también es necesario concientizar a los grandes generadores de desechos y al sector privado. ¿Cómo se trabaja la responsabilidad extendida del productor?
–Esto es un tema fundamental, especialmente porque tenemos que tener disponibilidad de productos para poder elegir qué consumir.
Nosotros hemos trabajado una estrategia de economía circular vinculando al sector productivo. Para trabajar en conjunto un ecodiseño adecuado. Porque si nosotros vamos a hablar de economía circular, la gestión de residuos es la última etapa. Si se generan los residuos es que los vamos a reincorporar, pero la idea es crear procesos muchísimo más eficientes que no los generen.
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