#POV Marco Cerezo: municipalidades son clave para las áreas protegidas

A través de las áreas protegidas es posible evitar el cambio climático y preservar fuentes de agua, las municipalidades tienen el potencial de declararlas.

El 32 % del territorio nacional está en áreas protegidas. Fotografía: Ojoconmipisto.

Por Jimena Porres

Cada 22 de abril se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra. La Organización de las Naciones Unidas resalta la importancia de mantener sanos los ecosistemas porque la diversidad de especies hace más difícil la propagación de patógenos. Una de las formas de preservarlos es a través de las áreas protegidas.

Ojoconmipisto conversó con Marco Cerezo sobre su experiencia de administrar áreas protegidas. Es cofundador y actual Director General de Fundaeco, organización Guatemalteca fundada en 1990 la cual fomenta la creación y manejo de más de 20 áreas naturales protegidas en Guatemala. Su trabajo integra proteger la biodiversidad con el desarrollo económico local.

–¿Por qué deben importarnos las áreas protegidas?

–Si fuéramos personas iluminadas todo el planeta Tierra sería gestionado como un área protegida porque hay vida por todos lados. Si se imaginan un video de promoción turística de Guatemala, se imaginan el volcán Acatenango, Semuc Champey, el lago de Atitlán, Tikal, Monterrico o El Paredón; todo lo que vemos en ese video son áreas protegidas.

Allí estamos, producimos oxígeno, secuestramos carbono para evitar el cambio climático y preservamos cuencas y fuentes de agua que proveen a los pueblos vecinos. Reproducimos insectos que son polinizadores y que van a ayudar a los agricultores. Las áreas protegidas pueden producir plantas medicinales, madera y productos que se pueden extraer de forma sostenible.

–¿Cuántas existen en el país?, ¿son suficientes?

–Tenemos más de 300 áreas protegidas en Guatemala. Somos un país megadiverso, entre los 20 con más riqueza biológica en el mundo. En la actualidad más o menos el 32 % del territorio nacional está en áreas protegidas. Esto es excelente y estamos muy por encima del promedio mundial. Sin embargo, más o menos la mitad de esas áreas protegidas no están bien protegidas ni bien manejadas por diversas razones. De este 32 % más del 20 % es la gran Biósfera Maya.

El Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (Sigap) todavía debe proteger ecosistemas como los bosques secos. Necesitamos completar la protección de ecosistemas subterráneos y cuevas. En un mundo ideal el sistema debería alcanzar un 35 % o 38 % del territorio.

–¿A cuáles debemos prestar mayor atención actualmente?

–Al Parque Nacional Laguna Lachuá que está siendo invadido y al Parque Nacional Sierra del Lacandón en Petén que está siendo víctima de una ofensiva de invasiones y de deforestación. 

Te recordamos: La Sierra del Lacandón corre peligro

Si tuviera que lanzar un llamado de emergencia pondría en primer lugar al parque Lacandón, al parque Lachuá y al área de Manabique junto con los arrecifes de Corona Caimán. Guatemala también debe diseñar y declarar una gran área protegida que proteja la biodiversidad marina en el océano Pacífico.

–¿Cómo es gestionar un área protegida en el día a día?

–Una parte muy importante es preparar el área para recibir a los visitantes e incluir la educación ambiental. El otro componente esencial es su protección y vigilancia. Las áreas protegidas requieren de guardaparques, quienes patrullan para evitar que alguien entre a cazar ilegalmente, contamine el área o quiera invadir. 

En regiones como el parque Lacandón los guardaparques enfrentan a grupos criminales organizados que se quieren apropiar de tierras para fincas ganaderas. Un tercer componente es la investigación biológica para estudiar el comportamiento de la fauna y proteger sus sitios de reproducción. Por último, el cuarto trabajo es el desarrollo comunitario sostenible, integrando a las comunidades locales para que vivan de forma armónica con la naturaleza.

–¿Cuánto cuesta administrar un área protegida y cómo se obtienen los fondos?

–Las áreas protegidas han sufrido de un desfinanciamiento crónico. El presupuesto del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) ha sido el «patito feo» en el presupuesto de la nación. Está en alrededor de Q150 millones, pero estimamos que debería ser por lo menos del doble. 

Puedes leer: Conap: alza al presupuesto genera agrado y cautela

Debería permitir asignar recursos a todos los actores: municipalidades, reservas naturales privadas, ONG y comunidades indígenas. 

Modelos donde una ONG como Fundaeco recauda fondos internacionales no son sostenibles por la fatiga de donantes. Vemos una oposición en el Congreso de la República a declarar nuevas áreas protegidas; el área de Cruz Maltín está en el Congreso desde hace más de diez años. Parte del problema es la falta de voluntad política de muchos que no entienden la importancia de proteger esos ecosistemas.

–¿Las áreas protegidas de Petén, por ejemplo, cuentan con los cuidados y recursos necesarios?

–El Parque Nacional Tikal está siendo muy bien protegido y es autosostenible hasta cierta medida. El parque Mirador Río Azul está bien protegido y enclavado en las concesiones forestales. 

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Pero tenemos áreas muy amenazadas como el parque Lacandón y el Parque Laguna del Tigre. La Laguna del Tigre básicamente ya se perdió totalmente debido a una carretera que sirvió para un proceso de invasión; ese parque fue un fracaso. 

Un buen ejemplo en Petén son las concesiones forestales comunitarias, donde las comunidades manejan más de 500,000 hectáreas de bosques de forma sostenible.

–¿Qué impacto tiene la visita de turistas en las áreas protegidas y cómo se gestiona?

–El turismo de naturaleza es bueno y necesario, pero mal manejado tiene impactos negativos como la basura. 

El administrador debe manejar la capacidad de carga para calcular cuántas personas pueden estar en un sitio sin dañar la naturaleza ni la experiencia. Un buen turista es el que visita las áreas para que sean valorizadas y defendidas. 

Las normas son sencillas: no te lleves más que recuerdos y no dejes más que tus huellas. Saca tu basura y no tomes más que fotografías. 

–¿Qué rol juegan las municipalidades en la gestión de áreas protegidas? ¿Podría compartir ejemplos?

–Las municipalidades son un actor clave; el sistema va a crecer gracias a ellas porque pueden declarar parques regionales municipales en terrenos municipales sin pasar por el Congreso. Ejemplos son Senderos de Alux, el parque de Todos Santos en los Cuchumatanes o San Andrés en Petén. 

Tienen instrumentos como los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) para declarar zonas de conservación. Otro gran actor son las comunidades locales a través de la categoría de área protegida indígena o comunitaria. 

–¿Qué papel desempeñan las Unidades de Gestión Ambiental Municipal? ¿Realmente coordinan con la Conap? ¿Son funcionales?

–Tienen una enorme carga de trabajo: basura, aguas servidas, áreas verdes y ornato . A veces el tema de desechos sólidos es tan complejo que les toma todo su tiempo. Hay unidades fortalecidas, como la de la Municipalidad de Guatemala. 

Lee más en: Alcaldías promueven protección ambiental desde sus unidades

Fundaeco ha administrado parques municipales a solicitud de algunas municipalidades, como el parque Montaña Chiclera. La clave será la construcción de alianzas innovadoras entre municipalidades, vecinos, ONGs, CONAP y comunidades indígenas.

–¿Cómo es el trabajo con comunidades vecinas, como en la Sierra de las Minas, para promover la conservación?

–Es un ejemplo de gestión entre el Conap, una ONG que en este caso es Defensores de la Naturaleza, y las comunidades locales. Hay que mencionar dos ejemplos muy interesantes: uno de ellos es el manejo de las cuencas y del agua. Sierra de las Minas provee agua para sistemas de riego, provee agua para las ciudades de la región. 

Otro modelo de colaboración interesante es el modelo de combate de incendios, en el que crearon brigadas comunitarias que involucran tanto a Defensores de la Naturaleza, a CONAP y a las comunidades locales.

–¿Qué riesgos enfrentan los guardarecursos en su labor?

–Una de las principales amenazas es el debilitamiento del estado de derecho y la ingobernabilidad territorial. Enfrentan situaciones de narcotráfico o grupos criminales organizados. 

América Latina es la región en la que más defensores del ambiente son asesinados cada año. En Fundaeco nos han asesinado a cinco guardaparques en cumplimiento de su labor. 

–¿Cuál es la situación actual del Cerro Alux? Los vecinos denuncian tala ilegal.

–Está bajo presión por el crecimiento de la población. Hoy en día, una de las principales amenazas es el crecimiento de las ciudades sobre las áreas protegidas. Debemos cambiar nuestra forma de pensar y aprender a vivir en apartamentos en las zonas planas para que los barrancos y cerros se mantengan boscosos.

Te recordamos: Vecinos al Cerro Alux temen que lo depreden, por la noche lo talan

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