Pasó un año y la vacunación aún arrastra tres desaciertos

24 febrero 2022

Después de 12 meses los biológicos aún no llegan a 5.4 millones de habitantes, al menos. Ocurrieron errores (aún sin remediar) para avanzar con la inmunización.

Tras diez meses desde la llegada de los biológicos, el MSPAS inició las jornadas de intensificación de vacunación en los municipios con menor cobertura. Foto: MSPAS.

Por Carmen Maldonado Valle

“Con mucha alegría vemos cómo está a punto de aterrizar la avioneta con las primeras 5 mil dosis para el país (…). Son una esperanza para combatir los efectos de la pandemia”, dijo el presentador designado por el Gobierno mientras transmitía en vivo la llegada del primer lote para Guatemala, el cual se destinaría a proteger a personal de salud de primera línea.

Era 25 de febrero de 2021 y los biológicos esperados eran donados por Israel. Tras ello, el ministerio de Salud Pública registró 43 envíos por un total de 23 millones 284 mil 920 dosis para inmunizar a 12 millones 650 mil 476 habitantes mayores de 12 años.

Los resultados, después de un año desde la puesta en marcha del plan de vacunación son 5 millones 497 mil 128 personas sin ninguna dosis; 1 millón 579 mil 437 que no regresaron para completar su esquema y, según especialistas, tres errores por los cuales el avance de la inmunización no fue el esperado.

1. Asumir (sin evidencia) un buen desempeño

El 12 de enero de 2021 el ministro de Salud, Francisco Coma, admitió como principal error en el plan de vacunación haber asumido que “como las coberturas en inmunización de esquemas básicos son altas, entonces la población tendría la misma disposición para inyectarse contra coronavirus. No nos preparamos para una respuesta diferente”, dijo.

La diputada y extitular de esa cartera, Lucrecia Hernández Mack, concuerda con lo expresado por Coma, aunque no lo justifica pues, sostiene, se trata de enfermedades distintas y por lo tanto no debió esperarse una respuesta homogénea: “Son incomparables porque la inmunización contra sarampión se promueve desde hace décadas, y la de COVID-19 hace meses. Requeríamos esfuerzos mayores para lograr su aceptación y ante tantas muertes por la pandemia no era momento de asumir, sino de evidenciar”.

En un año, el MSPAS estima una cobertura del 95 por ciento en esquemas básicos (sarampión, poliomelitis, tétanos, entre otras). En cuanto a coronavirus, por otro lado, se ha alcanzado el 56.5 por ciento con primera dosis.

2. Falta de pertinencia cultural

Según el último censo, cuatro de cada diez habitantes en Guatemala son mayas. Aunque 9 millones de pobladores hablan español, otros 4 millones 78 mil 59 reportaron tener otra lengua materna.

En 2021 el Congreso aprobó la “Ley de Emergencia para la Atención de la Pandemia COVID-19” y se fijó un presupuesto de Q15 millones para Salud, cuyo uso sería informar sobre la enfermedad, su prevención y el plan de inmunización. La Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia era la encargada de ejecutar los fondos, pero solo invirtió Q1.2 millones en la divulgación en idiomas mayas, de acuerdo con la entidad.

“Desde noviembre hemos dado giros en el modo de informar para ampliar la cobertura. Nos hemos apoyado mucho en las radios comunitarias y de hecho ahora estamos desarrollando una nueva estrategia para llegar a más gente, no solo en español”, asegura la jefatura de prensa del MSPAS. Al preguntarle por qué estos nuevos mecanismos se desarrollan un año después de la llegada de las vacunas y no antes, respondió: “esa es una de nuestras debilidades”.

Jorge López-Bachiller es sociólogo y vecino de Patzún, Chimaltenango. De acuerdo con él, en esa ciudad al menos hasta noviembre de 2021 se escucharon en la radio campañas para explicar la pandemia y la inmunización, las cuales también se difundieron a través de carteles, pero estaban en español. “Lo mejor habría sido hacerlo en la lengua propia de cada lugar, porque si no la gente ve el proceso como una imposición de los capitalinos en vez de hacerlo propio”, añade.

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El área de Salud de Huehuetenango admite haber tenido ese problema en los municipios más alejados de la cabecera departamental, pues se difundió información a través de medios de comunicación y carteles, pero estos no tuvieron los resultados esperados.

“No todos saben leer, la radio no llega a todos lados y el internet, menos. Los cambios comenzaron en noviembre, pero antes de eso la gente desconfiaba de la vacuna porque, para empezar, no tenía información sobre la pandemia”, cuenta la trabajadora social, Carla Mendoza.

3. Dejar atrás a los discapacitados

Ojoconmipisto preguntó al MSPAS cuál era el plan diferenciado para informar sobre el coronavirus y la inmunización a personas discapacitadas. La jefatura de prensa esperó unos segundos y dijo “aún no hemos llegado a ellos”.

El tablero de la cartera tampoco ofrece información sobre el avance en la vacunación de este grupo, a pesar de ser 1 millón 408 mil 736 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). A decir de Ervin Natareno, defensor de las personas con discapacidad, existe un rezago en la inyección de estas personas, aunque no puede precisar cuánto.

Además de la falta de información, asegura, “pocos puestos de vacunación se prepararon para recibir a ciudadanos en silla de ruedas o ciegos. En las inspecciones notábamos inexistencia de intérpretes para atender a personas sordas y tampoco se capacitó al personal para atender a gente con dificultades cognitivas”.

El 27 de julio de 2021 comenzó el proceso para inyectar a estos habitantes, después de que el Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad abriera un formulario de registro para ellos. “Fue un avance, pero también les trajo dificultades. No todos tenían internet, muchos no podían usar una computadora y había quiénes no tenían ni siquiera teléfono. Requieren mayor atención, pero no ha llegado”, concluye Natareno.

Puesto de vacunación en San Antonio Palopó, Sololá. Foto: diálogos.

El MSPAS admite los desaciertos y afirma estar en proceso de mejoramiento de las estrategias para llegar a más grupos poblacionales. Aun así, al cuestionarlo si recogió en un solo lugar estos errores con el fin de tenerlos como experiencia en caso de futuras calamidades, lo negó.

“Esta debió ser una responsabilidad de un equipo multidisciplinario, con personal de comunicación social, el programa de inmunizaciones, vacunadores, entre otros. El ministerio debió designar este departamento para elaborar una guía, pero no sucedió”, sostiene Hernández Mack.

Cuando Ojoconmipisto entrevistó a la jefatura de prensa, se le preguntó si durante los cambios seguiría el ejemplo de Estados Unidos. En el plan de ese país hay recursos para promover la vacunación en comunidades nativas, instructivos para líderes comunitarios, y manuales con consejos diarios para aumentar la confianza en el biológico.

No se ha pensado en ello, respondió la cartera, pero se tomará en cuenta para determinar si un plan parecido es factible para Guatemala.

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