El reglamento consta de dos páginas, surge de un hallazgo que realizó la Contraloría General de Cuentas (CGC) en la MuniGuate.

Por Jimena Porres
La municipalidad de Guatemala adquirió una flotilla de 22 camionetas Honda en 2021. Dijeron que era para que alcaldes auxiliares y directores que no tienen vehículo, pudieran movilizarse y supervisar obras en la ciudad. La MuniGuate nunca creó la normativa para su uso.
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“Se asignan conforme a la necesidad”, respondió la Unidad de Apoyo a las Alcaldías Auxiliares, en una solicitud de información pública. Los carros permanecen con cada persona destinada para “uso laboral” y no hay restricción de días y horarios ya que “cada responsable debe velar por el buen uso”.
Sin embargo, en abril de 2025, la Contraloría General de Cuentas (CGC) en su auditoría anual, determinó que era necesario un reglamento de uso. De esta forma podían establecer mecanismos de control, asignación, utilización, responsabilidad, registros de bitácoras y mantenimiento de los vehículos. Así garantizar la transparencia y la buena marcha en uso de los bienes municipales.
De acuerdo a la entidad, al no tener control de actividades para fines autorizados puede crear un “riesgo de uso indebido de los vehículos municipales”. Derivado de esto, la CGC emitió una multa a cada miembro del concejo de Q8 mil.
Los dos reglamentos
En la sesión del viernes 6 de febrero del 2026, la alcaldía presentó un reglamento elaborado por Julio César Luna Marroquín, director de asuntos jurídicos. A pesar de que indica que los vehículos deberán utilizarse para fines institucionales, los usuarios tendrán que mantener una bitácora del kilometraje y prohibir su uso para fines personales, no ahonda en una regulación estricta.
Los concejales de oposición Ninotchka Matute, concejala VIII por el partido Semilla; y Óscar Girón, concejal IX por el partido Winaq, pidieron revisarlo. “No regulaba ningún mecanismo de control sobre los vehículos, o requisitos formales para asignar los vehículos a los distintos funcionarios municipales”, explicó Girón.
Por eso decidieron presentar uno nuevo con observaciones y mejoras. Entre las incorporaciones que realizaron está el requisito de que las atribuciones de vehículos deben formalizarse con un acta administrativa. También propone regular su asignación, que ya no sería permanente, sino a través de una solicitud.
También en la adjudicación del combustible sugirieron requisitos. “Tienen que ser por el tipo de vehículo, el kilometraje y así como que se va definiendo cada uno de los mecanismos para poder atribuir el combustible a los vehículos”, comentó el concejal IX.
Pese a los intentos de mediación, el concejo impuso su mayoría. Girón cuestionó la falta de transparencia en la decisión: “Al final votaron por su propuesta, que no tiene los mecanismos de control idóneos, y dejaron fuera la nuestra”.
Los riesgos
El concejal IX contó que no contar con una normativa robusta conlleva riesgos. “Si no existe un reglamento con criterios definidos, con definiciones establecidas y mecanismos de control, incluso algún régimen de sanciones por el mal uso de los vehículos, al final todo queda a discreción de las autoridades municipales”.
Para él, el reglamento que aprobaron les da la libertad de seguir con el uso a su discreción. “A quienes ellos quieran y sin ningún mecanismo de control para quienes estamos en el concejo municipal”. Resaltó que la CGC podría volver a multarlos si consideran que el reglamento no es el adecuado.