Los últimos dos años, una de cada diez municipalidades amplió su cementerio

16 septiembre 2022

De a poco se acaban los sitios para entierros y la pandemia aceleró ese proceso en algunos casos. Esta administración es la encargada de buscar soluciones.

El municipio con más inversión en cementerios es Fraijanes, Guatemala. Su nuevo camposanto costará Q9.4 millones. Foto: alcaldía de Fraijanes.

Por Carmen Valle

Los cementerios suelen ser jardines donde descansan los restos de los antepasados, en los últimos dos años y medio comenzaron a quedarse sin lugar para sepultar a más difuntos. Por ello, en ese período, 34 alcaldías los ampliaron por Q31 millones 454 mil 386.

Una de las comunas con fondos destinados a esto es la de La Gomera, Escuintla, donde el cementerio número 2 se quedó sin espacio y los vecinos no tenían más nichos para enterrar a sus seres queridos. De acuerdo con la dirección de Planificación, para 2020 el lugar llevaba 20 años activo y llegó al máximo de su capacidad, entonces se requería construir hacia arriba para aprovechar mejor el espacio y prolongar su capacidad.

Estas obras costaron Q838 mil 500 y estuvieron a cargo de Construfer. Su representante legal es Fernando Augusto Hernández Godoy, quien provee al Estado desde 2008 y por ello ha ganado Q307 millones 80 mil 884. De estos, Q63 millones 454 mil 386 se obtuvieron en agosto solo con contratos municipales.

Otra comuna con esta necesidad fue la de Amatitlán, Guatemala, donde el camposanto se agrandó en dos ocasiones. La primera vez fue en 2020 cuando se edificaron 154 nichos y la segunda en 2022, para hacer 455 más. Ambas se adjudicaron a Sistemas de Construcción, empresa representada por Edgar Heriberto Lemus Sosa y cuyas ganancias por obras públicas ascienden a Q25 millones 4 mil 368.

De acuerdo con la alcaldía, el cementerio funciona desde 1852, mide cuatro manzanas y aunque no hay un registro exacto, los empleados saben de al menos seis ampliaciones en el lugar para recibir a más difuntos. En los últimos 26 años recibió 11 mil 81 personas y, en promedio, cada año se realizaron allí 426 sepulturas de vecinos de Amatitlán, Villa Nueva y Escuintla.

Aun así, el primer año de la pandemia esa cifra se disparó a 700 y “con casi el doble de muertes, necesitábamos más espacio. En condiciones normales, los cuerpos permanecen siete años allí y mientras tanto se deben hacer más lugares para quienes vienen en ese período”, explica el concejal IV, Luis Sánchez.

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Además, se requería anticiparse para la demanda de los próximos años pues, a decir del concejal, los fallecidos por COVID-19 se entierran en condiciones que propician la conservación del cuerpo por más tiempo. Esto implica la imposibilidad de retirarlos dentro de siete años y por lo tanto su sitio no se desocupará al menos en una década.

“Es un gasto ahora, pero a la larga es también un ingreso municipal. Por llevar a los difuntos se cobra a los vecinos, también por el mantenimiento de los nichos, exhumaciones y demás servicios. De a poco se recuperará la inversión”, agrega Sánchez. A estos trabajos, Amatitlán dedicó Q1 millón 334 mil 69.

No fue el único municipio en Guatemala con ampliaciones de camposantos. También Fraijanes, Santa Catarina Pinula, Palencia, San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez y Villa Canales  lo hicieron por un total de Q12 millones 285 mil 969. Este es el departamento con más gastos en cementerios desde 2020.

La pandemia no solo trajo consigo contagios y muertes, sino también impulsó la creación de cementerios. En 2020 y 2021 se autorizaron 25, más que en cualquier otro momento de las últimas dos décadas, según el ministerio de Salud.

Una de las razones de la demanda pudo ser el exceso de muertes causado directa o indirectamente por la COVID-19, sostiene la médica Alejandra Paniagua: “No solo deben tomarse en cuenta los decesos de los contagiados, sino también de otros afectados por el virus. Muchos tuvieron difícil acceso a servicios de salud por el cierre de consultas externas, por ejemplo, o no pudieron movilizarse para obtener medicamentos imprescindibles”.

El primer año de la pandemia también fue el de mayor inversión en ampliaciones, con Q15 millones 794 mil 94. Le sigue 2021 con Q12 millones 863 mil 429 y en 2022 Guatecompras registra 11 adjudicaciones para comprar fracciones de terreno y construir nichos por Q2 millones 796 mil 862.

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