El complejo Vicinia Histórico se construirá en la zona 1 capitalina. Las tres torres de apartamentos generan recelo por su impacto en los servicios básicos y por romper el diseño arquitectónico tradicional.

Por Lorena Alvarez
El Colegio Sagrado Corazón cerró definitivamente en 2023 la sede que ocupó desde mediados del siglo pasado, en la 9a. avenida y 13 calle de la zona 1. La calle la transitan personas que buscan oficinas jurídicas, librerías de segunda mano o realizan trámites ante el Registro General de la Propiedad y la Dirección General de Servicios de Salud (antiguo edificio de Sanidad Pública).
Este espacio pronto albergará a un nuevo vecino en el Centro Histórico, un complejo habitacional: Vicinia Histórico. El proyecto a cargo de la desarrolladora Milésimo lo presentaron en abril 2025 como una solución habitacional.
Los pasillos, aulas y canchas deportivas de “El Sagrado”, como se recuerda al colegio que mudó sus operaciones a otros sectores de la ciudad y Mixco, se transformaran en tres torres de ocho niveles con capacidad de 268 apartamentos, un área comercial con ocho locales y amenidades como salón social, gimnasio, coworking, pet spa, piscina y sótanos con parqueo para más de 450 vehículos para residentes y visitantes.
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Más de 30 mil metros cuadrados de construcción mixta en una cuadra que encaja en la delimitación del Centro Histórico, según la municipalidad de Guatemala: “corresponde a la parte central del casco urbano donde se trasladó la Nueva Guatemala de la Asunción, comprendido desde la Avenida Elena hasta la 12 avenida y de la 1 calle hasta la 18 calle, así como el Cerrito del Carmen de la zona 1 contemplando en su perímetro ambos lados de la calle o avenida abarcando zona 2 y la Avenida Elena zona 3”.
Milésimo a la fecha cuenta con cerca de 20 proyectos, tres de ellos dentro de la zona histórica de la ciudad capital. La inmobiliaria desarrolla en el sector Vías de San José, en el terreno que ocupó la fábrica de dulces Venus, de la que preservaran la icónica fachada original de estilo Art Déco, y Vías la Parroquia en la zona 6.
Deja atrás lo histórico
El arquitecto Luis Olayo, profesor e investigador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), resalta que hace 250 años la ciudad se trasladó al Valle de la Ermita. Desde entonces, el trazo del Centro Histórico es el mismo y cualquier construcción que se realice dentro de ese “gran cuadro” debe respetar la antigüedad y el patrimonio de la zona.
Uno de los problemas, afirma, es la “construcción salvaje” que se autoriza en la ciudad, lo que no excluye a la zona 1 y alrededores con proyectos en la Avenida Juan Chapín y La Parroquia. Ambos priorizan los intereses de inmobiliarias, dijo, para construir edificios altos, sin considerar el abastecimiento de agua, drenajes, el equipamiento urbano y el impacto vial que se genera con la edificación masiva.
“Los reglamentos que aprueba la alcaldía son como ir al sastre o con la modista para que le haga el traje a la medida”, señala Olayo.
A criterio de Kevin Segura, arquitecto urbanista del Colectivo Cultural Pie de Lana el Centro Histórico, se ha reconstruido bajo una política de gentrificación para propiciar más vivienda, situación que se acentuó desde 2009. Pero sin muchos controles ni regulaciones de las alcaldías, y no es solamente el caso de la municipalidad capitalina, explica.

Hay estructuras que se revitalizaron para vivienda, como el caso del Centro Vivo (antiguo Hotel Ritz) o El Prado (5a. Avenida y 9a. Calle). También hay otras construcciones nuevas autorizadas que según Segura “no van con el concepto arquitectónico del centro histórico y sus periferias”.
Agrega que podría ser el caso de proyecto de la inmobiliaria Milésimo. Bajo el concepto de Vicinia (vecindario) es parte del portafolio que incluye Vicinia Las Américas; Vicinia El Carmen y el más reciente en ser presentado Vicinia Mateo.
En la zona 1 capitalina, Vicinia Histórico se presenta como un proyecto residencial moderno, elegante, exclusivo y con diseño de estilo de vida único. Tras un recorrido por las cuadras cercanas al proyecto, solo se observa un pequeño banner que anuncia el proyecto habitacional en la entrada de la 14 calle marcada con el numeral 9-47, antiguo parqueo para los buses escolares del Colegio Sagrado Corazón.

Los inquilinos de pequeños comercios cercanos no han visto movimiento de camiones o maquinaria pesada. En su mayoría desconocen la magnitud de la obra que se pretende construir. En las instalaciones de Vicinia que funciona en la 14 calle, solo indican que aún no se tiene una fecha prevista para arrancar de lleno con la obra la cual atrae a varias personas interesadas en adquirir una vivienda.
Algo positivo que la megaobra tendría en el sector, en opinión de los comerciantes vecinos, es atraer a nuevos clientes y aumentar el horario de atención. La inseguridad obliga a cerrar los locales antes de las 17:30 horas debido a que las personas dejan de transitar por el lugar que consideran peligroso. En contrapeso, explican que podrían enfrentar mayor competencia, incluso de cadenas grandes, y el aumento del precio de los alquileres.
En la Dirección del Centro Histórico de la municipalidad de Guatemala optaron por remitir cualquier solicitud de información con respecto al proyecto a las oficinas centrales. También se intentó obtener declaraciones de los encargados de mercadeo del proyecto, pero no atendieron las llamadas.
Un patrimonio vulnerable
De acuerdo con la información disponible del proyecto, las torres se edificaran de ocho niveles, más cuatro sótanos para los estacionamientos. De tal manera que no rebasaría el límite de altura que dispone el Reglamento para el manejo y revitalización del Centro Histórico y de los conjuntos históricos de la ciudad de Guatemala, recientemente modificado por el Concejo Municipal (Acuerdo COM-43-2025).
Dicho acuerdo municipal contiene en sus considerandos el interés ciudadano para uso residencial y otros complementarios, compatibles que tiene la zona histórica de la ciudad, lo que amerita la actualización de la normativa para posibilitar el desarrollo económico y social en estas áreas.
Siendo de ocho niveles, la altura estimada que alcanzaría la obra será de 24 metros. Quedará por debajo de construcciones más longevas como el edificio El Centro, el Centro Vivo y la Torre de Estacionamiento, que datan de fechas previas a la declaración de Patrimonio Cultural de la Nación que recibió el Centro Histórico en 1998.
Pese a su categoría de patrimonio, la zona acarrea la problemática de limpieza, disponibilidad de agua, sobrecarga vehicular. Segura expone que, en el caso particular del proyecto Vicinia, todo el cuadrante alrededor se pone en riesgo y reclama falta de transparencia y calidad de información que reciben los vecinos sobre los proyectos autorizados.

Impacto en la movilidad y el agua
La cantidad de agua por persona que se requiere en una vivienda y cómo se dotará de este servicio; cómo se separaran las aguas utilizadas y la conexión con los drenajes —antiguos— que hay en el Centro; cuáles son las medidas de mitigación para el problema de movilidad, el impacto por el movimiento de tierra en los edificios y casas vecinas (la sede del Bufete Popular de la USAC, entre ellos). Preguntas pendientes de aclarar según el experto del Colectivo Cultural Pie de Lana.
Los desarrolladores ofrecen a los compradores un proyecto que les solucionará los problemas del tráfico, pero en realidad la carga vehicular de la zona es alta y muy complicada por las manifestaciones, bloqueos y las procesiones en Semana Santa, agrega Olayo. Él cuestion los cambios en la normativa que protege el diseño e imagen del Centro Histórico.
A los propietarios de inmuebles en la zona 1, la alcaldía les aplica limitantes para realizar cambios, también se tienen restricciones para autorizar usos que pueden deteriorar el conjunto histórico. Sin embargo, agrega el investigador del CEUR, los nuevos criterios municipales le abren paso a los proyectos del gran capital para atraer a élites de la sociedad que pueden acceder a esos nuevos apartamentos con valor de Q1 millón.
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La alcaldía no implementa un proceso de revitalización en el Centro Historico, sino de gentrificación. Tiene como resultado que los apartamentos en estos edificios, incluidos los autorizados en la zona como Módulos Urbanos de Vivienda Sostenible (Muvis), para familias de bajos ingresos, se conviertan en “proyectos de inversión” para quienes tienen capacidad de compra y poder alquilarlos para usos de bodegas o Airbnb, sostiene Segura.
Y agrega: un mayor ingreso por el pago del Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI) es el beneficio que la alcaldía puede perseguir al eliminar costos y facilitar la aprobación de las licencias de construcción. Pero el presupuesto municipal no se traduce en mejoras para los vecinos por la deficiente gestión de los recursos.
La inmobiliaria Milésimo, tiene como socio director a Alfredo Vila Aramburú, empresario proveniente de una familia azucarera del país que constituyó la compañía junto a su socio y amigo Alejandro Aguilar Solís, un profesional guatemalteco que figuró en la investigación de los Pandora Papers, vinculado la empresa Sendercorss Inc., con sede en Panamá, constituida por el bufete Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal).