Insivumeh monitorea crecidas de ríos con inteligencia artificial

Las alertas se previenen hasta con seis horas de anticipación y están en municipalidades, sedes de Conred, destacamentos y Cocodes. Dependen de internet y energía eléctrica.

Estación hidrológica que analiza el nivel del río y genera datos para el sistema de alerta temprana. Foto: Insivumeh.
Estación hidrológica que analiza el nivel del río y genera datos para el sistema de alerta temprana. Foto: Insivumeh.

Por Natalie Samayoa

Las alarmas por crecidas de ríos forman parte de un sistema integral de alerta temprana que vigila fenómenos naturales, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (Insivumeh). Identifica situaciones de peligro y advierte a la población antes de una posible inundación. El sistema utiliza sensores, cámaras con visión nocturna e inteligencia artificial para monitorear el comportamiento de los afluentes.  

Sin embargo, las alertas dependen de la conexión a internet y energía eléctrica disponible en cada sitio. Ovidio Reyes, coordinador de la sección de Instrumentación del Departamento de Investigación y Servicios Hídricos, resalta que enfrentan problemas por estas condiciones y que, cuando alguno de estos servicios falla, en ocasiones el sistema se inactiva.

La importancia de estas alertas aumenta durante la temporada de lluvias 2026. Hasta el 31 de agosto, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) registró 1 mil 207 emergencias, 93 mil 722 personas afectadas y 25 mil 171 evacuadas a nivel nacional.

No te pierdas: Insivumeh alerta sobre crecidas repentinas de ríos. 

¿De qué sirven las alertas?

Una estación identifica cuando el nivel de un río comienza a subir y, antes de que la crecida llegue a las viviendas, una alarma advierte el peligro. Ese es el objetivo del sistema. Identificar cambios en el comportamiento para evitar emergencias ante una posible inundación.

Según explica el Insivumeh, el sistema funciona mediante dos componentes relacionados. Reyes detalla que “son mecanismos diferentes que dependen uno del otro para poder funcionar al 100 %”. 

El especialista expone que el primero es una estación hidrológica automática que se instala en el punto de interés a lo largo de la cuenca del río. Puede ser en la parte alta, media o baja y registra el nivel del agua y la precipitación en tiempo real. 

Personal de Insivumeh coordina con integrantes del Ejército. Foto: Insivumeh.
Personal de Insivumeh coordina con integrantes del Ejército. Foto: Insivumeh.

El segundo es el sistema de alertamiento. Según Reyes, se transmite mediante “alarmas, mensajes, alertas visuales y auditivas se instalan en la parte baja y en puntos estratégicos e instituciones que tienen por competencia la protección civil”. También resalta que ambos mecanismos se enlazan: “lo que se busca es tener un tiempo prudente para poder evacuar a las comunidades”. 

El monitoreo se mantiene de forma continua. Cada estación registra el comportamiento del río cada cinco minutos, para un total de 288 datos diarios. “Insivumeh cuenta con una oficina que mantiene la observación permanente, las 24 horas del día, los 365 días del año”. 

Lee más sobre: Las lluvias al norte del país saturaron los suelos de 11 municipios. 

cuatro a seis horas de anticipación 

Según el Coordinador, la cuenca del río Samalá funciona como uno de los principales puntos de análisis del sistema. Según Reyes, en algunos eventos la estación que se ubica en la parte baja ha detectado la crecida entre cuatro y seis horas.

Este tiempo no puede aplicarse a todos los ríos. “No todas las cuencas tienen el mismo comportamiento, la misma velocidad, ni la misma forma”.

Estación hidrológica instalada junto al río que monitorea el nivel del agua. Foto: Insivumeh.
Estación hidrológica instalada junto al río que monitorea el nivel del agua. Foto: Insivumeh.

Las estaciones se encuentran en diferentes sectores de la cuenca para seguir el recorrido del agua. En la plataforma compartida por Insivumeh aparecen Zunil, Puente Castillo Armas y Centro II La Máquina Polígono 7.

Informe de las estaciones hidrológicas de la cuenca Samalá ubicada en la región suroccidente de Guatemala. Foto: Insivumeh. 

Su implementación cobra relevancia en Alta Verapaz, el departamento que, según Conred, registra la mayor cantidad de emergencias durante la época lluviosa de 2026, con 342 casos, principalmente inundaciones. 

El reporte registra además 25 mil 171 personas evacuadas, 1 mil 312 albergadas, 26 heridas, 14 hospitalizadas y 15 fallecidas.

Informe de la época de lluvias 2026, con actualización al 31 de agosto. Foto: Conred.

Miembros del Insivumeh indicaron que, durante este año, se instalaron estaciones en las cuencas del Río Polochic y el Río Icbolay, ambos en Alta Verapaz. En estos últimos se encuentra la Estación La Paz.

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El 31 de agosto, Ojoconmipisto consultó la Estación La Paz. Esta registró 0.200 milímetros de lluvia acumulada. Sin embargo, en ese momento no aparecía información sobre el nivel del río en la plataforma.

La plataforma no muestra datos sobre el nivel del río al momento de la consulta. Foto: Insivumeh.

Sensores y cámaras vigilan los ríos

Las estaciones utilizan sensores para detectar los cambios en el nivel del agua. Reyes informa que emplean un sensor de ondas de radar con una precisión de hasta 0.5 centímetros de error.

También, cuentan con instrumentos para medir la lluvia y cámaras con infrarrojo para mantener la vigilancia durante la noche. Las imágenes se analizan mediante herramientas de Inteligencia Artificial (IA). De acuerdo con Reyes, estas permiten observar el comportamiento del río cuando los sensores detectan un cambio.

Verde, amarillo y rojo

El sistema dispone de tres mecanismos. Una alerta visual, otra auditiva y notificaciones por Telegram.

Según Reyes, la primera utiliza un semáforo para facilitar la interpretación. “Verde significa estado normal; amarillo indica precaución y una alta probabilidad de que el río continúe creciendo; y rojo advierte una alta probabilidad de desbordamiento”.

Sistema de alertamiento en semáforo que indican el nivel de precaución. Foto: Insivumeh.

La segunda alerta es auditiva. Esta permite advertir sobre un cambio aunque las personas no estén observando el sistema. El tercer mecanismo funciona mediante Telegram. Cuando se activa una alerta, el sistema envía una notificación a las personas que forman parte del grupo.

Participan integrantes de las instituciones y se integran a personas de las comunidades con capacidad para actuar ante una emergencia.

Insivumeh se encuentra desarrollando un mecanismo dirigido directamente a las comunidades. Reyes informa que “buscan que la alerta pueda ser visible y audible en la mayor cantidad de espacio”, sin esperar la actuación de una institución.

El sistema todavía enfrenta retos

Aunque ya funciona, Insivumeh se encuentra en la etapa final de pruebas y fortalecimiento, según Reyes. El desarrollo comenzó con aproximadamente seis meses de pruebas en laboratorio durante 2024, seguidos por pruebas en campo. 

La implementación inició en 2025. “Ya es completamente funcional en el aspecto de que los sistemas ya interactúan entre sí, ya tenemos resultados”. 

No obstante, uno de los retos está fuera de las propias estaciones. Reyes reconoce que “hemos tenido problemas, por ejemplo, con algunas municipalidades porque el equipo instalado depende de internet”. 

Los equipos hidrológicos funcionan con paneles solares, pero algunos sistemas de alertamiento se encuentran dentro de instituciones y dependen de energía eléctrica y conexión a internet.

Esto puede provocar interrupciones cuando alguno de esos servicios falla. Los equipos también necesitan mantenimiento. Reyes menciona que se contempla mantenimiento preventivo al menos cada seis meses, debido a que las estaciones permanecen a la intemperie y distintos factores pueden alterar las mediciones.

Estación hidrológica automática que monitorea la lluvia en tiempo real. Foto: Insivumeh.

Los sensores no son suficientes

Michelle Castro, integrante del departamento de investigación y servicios hídricos, advierte que el sistema de alerta “puede llegar a ser complejo porque requiere de la participación de muchos actores”.

Para que funcione, se necesita de la coordinación entre las instituciones y preparación de las comunidades, de acuerdo con Castro. “Uno de los principales retos es lograr que todos los componentes funcionen de manera articulada y que sean sostenibles en el tiempo. 

Por ello, explica que se necesita que la información se transmita, pero también “saber qué es lo que significa una alerta, quién la está comunicando, quién toma la decisión y qué acciones deben de tomar, porque al final de cuentas estamos hablando de la protección de la vida”.

Entérate de: Alta Verapaz concentra una de cada tres emergencias por lluvias. 

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