Guatecompras registra seis compras de libros y cuatro para bibliotecas. Según el Mineduc, sólo el 35 % de los graduados de diversificado en 2025 alcanzó el nivel esperado en lectura.

Por Natalie Samayoa
“Las clases más desfavorecidas tienen que escoger entre comprar libros y comer. Por supuesto que van a escoger comer”, señala Philippe Hunziker, librero y cofundador de SOPHOS Guatemala.
Para él, los lugares de lectura son una alternativa para que el acceso a libros no dependa de los ingresos familiares. “Una biblioteca pública no le pregunta a uno cuál es su clase socioeconómica”, sostiene.
Una revisión de Ojoconmipisto en Guatecompras identificó seis compras municipales en lo que va del año, mediante la búsqueda de la palabra “libros”. Tres corresponden a San Andrés Semetabaj, Sololá. Las otras se distribuyen entre Santa Catarina Pinula, Guatemala; Santiago Chimaltenango, Huehuetenango; y San Juan Bautista, Suchitepéquez.
Según la Evaluación Graduandos 2025 del Mineduc, el porcentaje de estudiantes que alcanzó el nivel de logro en lectura fue del 33 % en Sololá, 42 % en el departamento de Guatemala, 33 % en Huehuetenango y 27 % en Suchitepéquez. Es decir, en estos cuatro departamentos, menos de la mitad de los estudiantes alcanzó el nivel de lectura que mide el ministerio.

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Pocas compras de libros
En San Andrés Semetabaj, Sololá, aparecen tres adquisiciones de libros durante 2026. Dos se adjudicaron en un mismo día, el 6 de marzo, mientras que la tercera figura el 30 de abril.
Las compras corresponden a Q89 mil 988.25 para libros de lectura de primaria, Q61 mil 365 para textos de caligrafía del mismo nivel y Q42 mil 91.50 para libros de nivel medio. En conjunto, las tres adquisiciones suman Q193 mil 444.75.

En Santa Catarina Pinula se registró una adquisición de libros para colorear por Q65 mil 600. La cifra aumenta en Santiago Chimaltenango. La compra de textos para preprimaria y primaria alcanzó Q89 mil 695. Además, San Juan Bautista, Suchitepéquez, destinó Q88 mil 939 a libros de apoyo escolar.
Estas seis operaciones suman Q437 mil 678.75.
Y aún menos para bibliotecas
La búsqueda con la palabra “biblioteca” mostró otros cuatro concursos. Dos corresponden a trabajos en una antigua biblioteca de San Marcos La Laguna, Sololá, por Q89 mil 958.50 y Q89 mil 672.90.
En Río Blanco, San Marcos, aparece una compra de computadoras para la biblioteca municipal por Q90 mil. La municipalidad de Guatemala también registra Q82 mil 454 para licencias de recursos y producciones audiovisuales.
Estas cuatro operaciones suman Q352 mil 85.40.

El 35.38 % alcanzó el logro en lectura
El acceso a los libros cobra importancia frente a los resultados educativos del país. La evaluación del Mineduc examinó a 147 mil 199 graduandos de 4 mil 686 establecimientos.
De ese total, 35 de 100 alumnos (35.38 %) alcanzaron el nivel de logro en lectura. Significa que cerca de 65 de cada 100 estudiantes no alcanzaron el nivel que establece la evaluación.

Hunziker explica que “convertirse en lector es un proceso no natural” y que requiere la influencia de otras personas o experiencias.
“Uno se convierte en lector porque estuvo expuesto a libros, a una biblioteca en casa, a una biblioteca en su escuela, porque estuvo expuesto a un maestro que le promovió el encuentro con los libros”, señala. Sin embargo, advierte que “esto es algo que en Guatemala sucede muy poco”.

Se fija que en el país los niños tienen una lengua materna distinta del español. “Llegan a escuelas con una educación que se presupone que ya dominan ese idioma. Van a aprender a leer en un idioma que no es el suyo”.
A esto se suman las condiciones materiales de las escuelas y la falta de espacios que acerquen a los estudiantes a los libros. “En términos generales la inversión que el Estado le dedica al acceso a la lectura es muy pequeño”, lamenta.
Las municipalidades tienen un papel clave
El especialista menciona que países como México tienen niveles de lectura superiores a los de Guatemala, pese a sus dificultades. “Existe una figura que se llama el promotor de lectura. Está ausente del panorama educativo, editorial y lector guatemalteco. No hay promotores de lectura”, indica.
Y advierte: “no hay una red de bibliotecas públicas digna de ese nombre”. Reconoce el esfuerzo del Banco de Guatemala con sus bibliotecas, pero tienen horarios muy restringidos y funcionan principalmente como espacios para tareas escolares. “No son bibliotecas para desarrollar el hábito y el amor por la lectura”.

Para Hunziker, las autoridades locales son clave para la creación de bibliotecas públicas. “Las municipalidades tienen la obligación legal de crear bibliotecas públicas en el seno del municipio. Muy pocas cumplen con este requerimiento legal”, afirma.
Además, “lo primero que tenemos que hacer es asegurarnos de exigir a nuestras municipalidades que cumplan con la ley e instaurar bibliotecas municipales en cada municipio”.
Una bodega con textos
El 24 de octubre se celebra el día internacional de la biblioteca. Hunziker destaca la función de estos espacios de lectura. “Una biblioteca pública es muchísimo más que solamente un repositorio de libros. Es un espacio democratizante, en el que todo el mundo vale lo mismo y un lugar seguro en donde crear comunidad”.
Guatemala es un país donde menos de cuatro de cada diez graduandos alcanzan el logro en lectura. “Sí hay una cultura de lectura, hay una enorme necesidad, creo que hay hambre y de lo que se carece es de oportunidades como tanto más en este país”, finaliza.
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