Cuando se vive con VIH la vida se hace más difícil

27 noviembre 2016

Alejandra es una mujer trans y una de las 1,200 personas que acuden a las clínicas del sistema público en Quetzaltenango, en busca de asistencia médica.

La clínica Isaac Cohen del Hospital Nacional Rodolfo Robles en Quetzaltenango, presta atención a los pacientes que viven con VIH. Foto: PDH
La clínica Isaac Cohen del Hospital Nacional Rodolfo Robles en Quetzaltenango, presta atención a los pacientes que viven con VIH. Foto: PDH

Por María José Longo

Ser parte de la comunidad LGTBI supone una serie de obstáculos y exclusión en Quetzaltenango, pero si se vive con VIH las dificultades se duplican.

Alejandra, una mujer trans, rigurosamente toma sus medicamentos y acude a la clínica Dr. Isaac Cohen Alcahé, en la zona 1 de Quetzaltenango. Ella conoce bien las miradas despectivas y sabe agradecer por cada día como una nueva oportunidad de vida.

“Lo más doloroso es el rechazo de mi familia y el miedo a morir sola, pero estoy agradecida con la vida porque puedo ser yo. Además he comprobado que soy una mujer valiente”, dice Ale, como le gusta que la llamen.

Mientras se dirige a la clínica, hace una llamada para indicarle a una de sus clientas que le entregará más tarde el producto solicitado. “Todas las mujeres somos bellas y me gusta demostrarlo, ellas me dan el voto de confianza que necesito para vivir sin sacrificar mi cuerpo”.

Desde hace dos año encontró en la venta de productos de belleza por catálogo una razón para arreglarse, dejar el licor y definir sus metas, a pesar de que en más de una ocasión ha recibido insultos y hasta violencia.

En una ocasión el esposo de una clienta en un municipio de Huehuetenango, cuando se dio cuenta que era yo quien le vendía los productos a su esposa, hizo un escándalo y me golpeó. Me prohibió hablarle de nuevo, relata Ale. “Perdí una clienta, pero gane valentía, vencí el temor y seguí adelante s. Debo ir de un lugar a otro y soportar insultos, críticas y a veces que las personas incluso dejen una silla de por medio cuando me siento”.

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Al igual que Alejandra 1 mil 200 personas con VIH acuden a las dos clínicas de Quetzaltenango, ya que la atención pública se da en dos lugares, la clínica Dr. Isaac Cohen Alcahé del Hospital Rodolfo Robles y la del Hospital Regional de Occidente (HRO). De acuerdo con el personal médico, el 40 por ciento de los pacientes pertenecen al grupo LGTBI.

Cesar López, médico de la clínica Dr. Isaac Cohen Alcahé, indicó que las estadísticas reflejan un número alto de pacientes en Quetzaltenango, porque acuden personas de los ochos departamentos del occidente e incluso de Tapachula, México. “La mayoría de personas en la clínica son de San Marcos, Quetzaltenango y Suchitepéquez, incluso atendemos pacientes de México”.

Lidia Sac, coordinadora de Proyectos en Prevención de VIH de la Asociación de Investigación, Desarrollo y Educación Integral (IDEI), indicó que Quetzaltenango es un departamento priorizado por ser un lugar donde concurren personas de otros departamentos ya sea para estudiar, por comercio o de paso. “La mayor incidencia está entre los 14 a 49 años, algo preocupante porque es la edad económicamente productiva, y muchas personas aún estigmatizan a este grupo y les niegan el derecho a trabajar”. Agregó que la principal causa de contagio son las relaciones sexuales, el segundo materno infantil y en menor cantidad por sangre.

Sac también asegura que las personas LGTBI conforman el grupo con mayor incidencia y más vulnerables. “La falta de conocimiento, la discriminación, el temor a ser juzgado, entre otras causas, son razones por las que priorizamos en la institución atender a este grupo”.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, hasta septiembre de 2015, Quetzaltenango ocupaba el sexto lugar a nivel nacional con pacientes de VIH, ya que tenía 1 mil 200 casos detectados. Este año se han identificado 68 casos nuevos.

“A veces hemos estado desabastecidos, pero nunca se ha dejado de dar retrovirales a los pacientes, la clínica siempre cumple en darle los medicamentos. La mayor parte de los recursos son proporcionados por el Fondo Mundial. Estimaría que dentro de cinco años podríamos estar preparados para hacernos responsables”, dijo López, quien atiende diariamente en promedio a 20 pacientes.

Sac considera que para costear la atención médica, exámenes de laboratorio y tratamiento, cada paciente necesitaría en promedio Q4 mil mensuales, razón por la cual la mayoría acude al sector público. “En general las unidades de atención integral cuentan con el tratamiento porque lo brinda el Fondo Mundial. Guatemala no está preparada para enfrentar esta responsabilidad”.


Esta nota es producto del Diplomado «Periodismo, Fiscalización y Transparencia» que imparte el International Republican Institute (IRI), bajo la coordinación de Laboratorio de Medios, S.A. a periodistas de diversos departamentos de Guatemala. (La asistencia financiera y técnica que el IRI  otorga para esta actividad es provista por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y es posible gracias al apoyo del pueblo estadounidense).