Caquipec transforma las remesas en desarrollo para la comunidad

28 agosto 2021

Esta aldea de San Juan Chamelco, Alta Verapaz, invierte casi la mitad del dinero que recibe de Estados Unidos en proyectos productivos.

La Ferretería “El Buen Precio” empezó como una venta de artículos de primera necesidad, pero ante el auge en la construcción cambió de rumbo. Foto: Eduardo Sam

Por Eduardo Sam 

Inmuebles formales, de hasta dos tres niveles. Negocios modernos. Muchos vehículos circulando. De todo ello hay en la aldea Caquipec, en San Juan Chamelco, Alta Verapaz, una localidad en que se refleja que las remesas, que envían cerca de 50 migrantes en Estados Unidos, se han aprovechado de buena manera. 

Ubicada a 28 kilómetros del casco urbano, Caquipec cuenta con todas las comodidades como tiendas surtidas con productos de consumo diario, ventas de ropa y calzado moderno, carpinterías, talleres e incluso un car wash a pesar de que sus calles y accesos son de terracería. 

Otro de los negocios que ha crecido en los últimos años es el de productos ferreteros, dada la gran cantidad de nuevas construcciones que existen.

Humberto Tiul, vicepresidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (cocode) y propietario de la Ferretería El Buen precio comenta que hace 15 años iniciaron a viajar legalmente algunos habitantes de la aldea. 

Pero en los últimos 10 años se incrementó el interés de cruzar las fronteras hasta llegar a Estados Unidos para agenciarse de un recurso económico que les permita, al retornar, disfrutar una mejor vida. 

Tiul, recuerda que uno de los primeros vecinos en realizar la travesía fue Marcelino Choc, quien aprendió carpintería y, al regresar, estableció su propio negocio. “Incluso trajo maquinaria desde Norteamérica”, indica. 

En los siguientes años, al ser testigos de cómo cambiaba la vida en las familias migrantes, varios vecinos tomaron la decisión de viajar para buscar trabajo, aunque fuera de forma ilegal, dada la pobreza que se vive en la región. 

El empresario Tiul cuenta que su negocio, al principio, fue una tienda de productos básicos, pero al ver la proliferación de construcciones se arriesgó a llevar 10 bolsas de cemento para que fueran adquiridas “por emergencia” por alguno de los constructores. Fue tal su éxito que ahora posee una moderna ferretería, similar a las que se encuentran en las cabeceras municipales.

El desarrollo y crecimiento económico de Caquipec se evidencia visualmente al recorrer la aldea e, incluso, al compararla con comunidades aledañas, donde las construcciones no son similares en número ni calidad.  

Las construcciones en comunidades aledañas a Caquipec no son similares ni en cantidad ni en calidad.

Por ello, Bernardo Villela, miembro de la Asociación Guatemalteca Americana, la califica como “comunidad modelo en la utilización de las remesas”.

Según un estudio realizado por Villela, el 49 por ciento de remesas que se reciben en esta localidad se utilizan en inversión en tres categorías diferentes: construcción, compra de inmuebles y ahorro. En este último rubro se incluye el pago del coyotaje, que puede oscilar entre Q70 mil a Q115 mil.

“Caquipec es una comunidad modelo por la buena manera en cómo utilizan los recursos que envían sus familiares”, indica. “Los migrantes asignan el porcentaje de la remesa que debe gastarse en comida o productos de la casa, salud y educación y cuánto debe invertirse o ahorrarse, lo cual puede ser hasta del 50%”, comenta Villela.

“Otro dato interesante es que tienen claro que regresarán a su aldea, en promedio, a los 10 años, luego de agenciarse de los suficientes recursos económicos para tener propiedades y bienes”.

Las remesas se reciben semanalmente y oscilan entre 300 y 500 dólares. Se manejan dentro de la aldea por medio de diversas agencias bancarias, así que los vecinos no viajan al casco urbano. 

Cumplió su sueño de ser músico

Desde niño, Óscar Eriberto Xol Xol fue amante de la música. Recuerda que tocaba marimba en la iglesia de Caquipec y aprovechaba cuando llegaban grupos musicales a la comunidad para observar y mejorar su técnica para ejecutar diferentes instrumentos.

Xol Xol vivió 12 años en Cumberland, Carolina del Norte. Trabajó en construcción y también aprovechó para comprar instrumentos y equipo de amplificación y constituir el Grupo Musical MX. 

Cuando volvióC a Caquipec, como se lo prometió a su madre, no dudó en enviar en un camión este equipo para cumplir su sueño de ser músico junto a otros integrantes de su familia. 

Xol Xol regresó hace seis años y asegura que ya no volvería a Estados Unidos.  “Tengo a mi familia, negocios y terrenos para cultivar mi maíz, ¿qué más quiero?”, indica. “Cuando me fui no teníamos nada junto a mi mamá. Estábamos en la calle”.

Uno de los hermanos de Xol Xol es ahora enfermero y otro maestro, gracias al apoyó que el les brindó. “Y también dejé a uno en Estados Unidos, a quien lo ayudé a pasar hace ocho años”, amplía. 

Aunque varios jóvenes le piden consejos a Xol Xol para saber como irse de la comunidad, él les deja algo claro: “Si no están acostumbrados a trabajar aquí, no sirve de nada que vayan a buscar trabajo a Estados Unidos. Allá se gana dinero, pero también se gasta mucho”, explica. 

En una moderna venta de calzado y barbería, con piso cerámico, un joven de 12 años, jugando un videojuego y sin levantar el rostro, cuenta: “Yo ya estuve en Estados Unidos junto a mi papá, cuando tenía 9 años”. Al preguntarle si estaba dispuesto, la respuesta fue inmediata. “Sí, pero dentro de tres años, cuando tenga 15, para ganar dinero”.

En esta construcción se construye un segundo nivel. Las familias ahorran casi el 50 por ciento de lo que reciben de remesas. Foto: Eduardo Sam

Una comunidad q’eqchí

Villela indica que se tiene un estimado de 42 mil migrantes q’eqchies en Estados Unidos, pero al tomar en cuenta cuántas divisas a llegan a la región, quizá sea hasta el doble la población de esta etnia que vive indocumentada en Estados Unidos. 

Caquipec es una comunidad q’eqchi’, con aproximadamente 200 familias. Alrededor de  50 personas están radicados en Estados Unidos. Es un lugar estratégico y comercial porque se ubica entre San Juan Chamelco y San Pedro Carchá. También colinda con Senahú y tiene acceso a Tucurú, lo que permite que las comunidades alrededor lo ubiquen como un lugar para intercambio de productos agrícolas, animales domésticos y de consumo diario.

A Caquipec se puede ingresar desde San Juan Chamelco o desde San Pedro Carchá, a 28.3 kilómetros de distancia, el primer acceso vehicular que tuvo la comunidad.

El ingreso de los pobladores depende tanto de de las siembras de maíz como de las remesas. 

En la década de los 40 se estableció una mina de plomo y zinc en el lugar. Está abandonada hoy en día pero aún se observa a personas que extraen material del sitio para sus construcciones.

A pesar de no estar organizados como familiares de migrantes, los residentes tienen claro como invertir los recursos que reciben de las remesas. 


“Esta nota es producto del Taller “Periodismo y Migración” que imparte el International Republican Institute (IRI), bajo la coordinación de Laboratorio de Medios, S.A. a periodistas de diversos departamentos de Guatemala. (La asistencia financiera y técnica que el Instituto Republicano Internacional (IRI) otorga para esta actividad es provista por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense.) Los puntos de vista y opiniones expresados en esta nota son de los autores y no necesariamente reflejan la política oficial de USAID o del gobierno de los Estados Unidos”.

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