Un pacto colectivo entrampa a la Municipalidad de La Antigua

27 junio 2016

No existe un reglamento interno de trabajo, lo cual dificulta la remoción de empleados.

Julio Sicán

 

Julio Sicán

Un pacto colectivo de condiciones de trabajo suscrito en 2008 entre sindicatos y la Municipalidad de La Antigua Guatemala, y que nunca se renovó, es fuente de problemas en esa comuna pues al no existir un reglamento interno de trabajo, no puede despedir a ningún empleado sin la autorización de juez competente ni “premiar, castigar o promover” a funcionarios municipales, asegura Cristian Lanuza quien fungió en febrero como asesor jurídico de la municipalidad.

El 16 de enero de 2008, Manuel de Jesús Ajmaj, secretario General del Sindicato de Trabajadores Municipales de Sacatepéquez (Sintramsa,) y el entonces jefe edil, Adolfo Vivar, suscribieron el pacto colectivo, al cual se adhirió el Sindicato de Empleados Municipales de Antigua (Sinemunantigua), el 10 de junio de 2010.

Este debía renovarse dos años después, pero eso no ocurrió por falta de voluntad política y porque el bufete corporativo Ortiz Martínez elevó su tarifa para renovarlo de Q300,000 a Q1 millón y la comuna no estuvo de acuerdo con pagarlo.

Hace más de seis años, el 20 de noviembre de 2009, Sintramsa emplazó a la Municipalidad de La Antigua Guatemala cuando Vivar rechazó un pliego de peticiones laborales, que incluían el aumento del cinco por ciento al salario mínimo. Hoy, la comuna cuenta con 915 empleados, según informó Carlos Valdez, director de Recursos Humanos de la entidad.

La administración municipal encabezada por Susana Asencio promovió un diálogo en febrero con los sindicatos para abordar una agenda mínima de entendimiento, sin que a la fecha se alcanzaran resultados concretos.

El juzgado de primera instancia de Trabajo y Previsión Social de Sacatepéquez, notificó el 3 de mayo a la Municipalidad que no admitió para su trámite el incidente 189 de recuento de afiliados de los sindicatos, por no ser el momento procesal oportuno dentro del conflicto colectivo, y porque no se hace necesaria una declaración judicial.

La Municipalidad esperaba ese dato para comenzar a negociar con el sindicato mayoritario un nuevo pacto colectivo que responda a los intereses y necesidades de la comunidad.

El pacto colectivo suscrito en 2008 garantiza la estabilidad laboral; que los miembros del Cómite Ejecutivo y del Consejo Consultivo de los sindicatos sean inamovibles; un bono vacacional de Q400 y otro de Q200 si acredita hijos menores de edad, entre otros. Un grupo de empleados de la finca Florencia recibe un subsidio mensual de Q12 para el transporte.

Además la comuna sufraga el gasto de aniversario de cada sindicato con Q4,000 y el convivio navideño con Q3,000. También facilita el Centro de Convenciones César Brañas con mobiliario y sonido para esas celebraciones. Tanto Sintramnsa como Sinemunantigua ocupan para sus actividades inmuebles municipales.

Por otra parte, cada quincena los empleados tienen medio tiempo laboral para cobrar el salario y asueto el primer viernes de Cuaresma, Viernes de Dolores, fiestas del Corpus Christi y patronales, además del aniversario del sindicato y convivio navideño.

Edwin Guerra, secretario General de Sinemunantigua afirma que la Tesorería Municipal retiene a sus afiliados Q10 mensuales, mientras que, en el caso de Sintramsa esta es proporcional al salario, indica Ajmaj.

Las retenciones se devuelven a los sindicatos y la Municipalidad entrega una cuota patronal por el 50 por ciento. Esos ingresos se invierten en pago de honorarios a abogados, celebraciones de aniversario y el convivio navideño. El Sinemunantigua maneja alrededor de Q20,000 anuales. El  Sintramsa no proporcionó la cifra.

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Esta nota es producto del Diplomado “Periodismo, Fiscalización y Transparencia” que imparte el International Republican Institute, bajo la coordinación de Laboratorio de Medios, S.A. a periodistas de diversos departamentos de Guatemala. (La asistencia financiera y técnica que el International Republican Institute (IRI) otorga para esta actividad es provista por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y es posible gracias al apoyo del pueblo estadounidense).

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