Todos hablan de ayuda, pero presidencia y municipalidades aún no se coordinan

15 abril 2020

Las comunas compran por excepción granos básicos y kits de asistencia para sus vecinos, también lo hace el Gobierno central.

Cientos de personas se aglomeran al frente de los edificios municipales para que los incluyan en las listas de beneficiarios del bono de la economía informal. Facebook Gala, periodismo a fondo.

 

Por José Pablo del Águila

 

Desde que inició la crisis de la COVID-19, 21 municipalidades han invertido Q6 millones 892 mil 654 en víveres y alimentos para repartir a comunidades en pobreza y extrema pobreza. Estos apoyos se suman a los diez programas que impulsa el Gobierno central para asistir a distintos sectores de la población perjudicados por la suspensión de actividades.

 

Lo preocupante, menciona Iván Aguilar, coordinador del programa humanitario en Guatemala de Oxfam, es que los gobiernos locales no están coordinando sus programas de apoyo con las acciones del Ejecutivo y esto resta su eficiencia.

Aguilar considera que durante los próximos tres meses los víveres y transferencias que haga el gobierno mantendrán estables a los hogares vulnerables. Pero, si la crisis se extiende y la inversión masiva del Ejecutivo se agota, las alcaldías deben prepararse para invertir sus recursos en los vacíos que haya dejado la administración central.

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“Se debe definir cuál es el rol de las municipalidades. Lo que se ha visto estos días con las grandes colas para solicitar el bono de la economía informal es la falta de coordinación y puesta en común entre el Ejecutivo y gobiernos locales”, dice.

 

La famosa autonomía municipal

 

Mario Estrada, experto en finanzas municipales, cuestiona que el gobierno impulsa los programas de apoyo, pero no establece lineamientos claros sobre cómo elegir a los beneficiarios. Tampoco mantiene una comunicación clara con las alcaldías, pese a que son las autoridades ediles quienes conocen de mejor forma las carencias en sus municipios. “Lo ideal sería una coordinación con estas a efecto de que la ayuda que no llegue a través del gobierno, sino de las municipalidades a población necesitada”, afirma.

Por su parte, Edy Cifuentes, consultor en temas de gobiernos locales, ve difícil que la comunicación fluya con el Ejecutivo. Cuando gobernó la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) en 2008, los programas de asistencia del gobierno tuvieron un carácter clientelar. Eso motivó a jefes ediles a crear sus propios programas de asistencia a fin de no depender de la administración central.

Durante este gobierno se creó el puesto de Secretario Ejecutivo de Asuntos Municipales, el cual ocupa Luis Ruano, dos veces candidato a alcalde de Mixco. Su función es la de enlace de comunicación entre los 340 jefes ediles y el Ejecutivo para gestionar proyectos de interés y coordinar las peticiones con los distintos ministerios.

Se cuestionó a Ruano si en las próximas semanas sucederá alguna coordinación entre el Ejecutivo y municipalidades en los programas de apoyo, dijo que no porque las comunas gozan de autonomía.

¿Cómo evitar que se dupliquen esfuerzos con municipalidades? Ruano dijo que el Centro de Operaciones de Emergencia, integrado por Ministerio de Agricultura, de Desarrollo Social y la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional, verificará que los listados de beneficiarios que elaboren las municipalidades para el bono de la economía informal cumplan con los criterios establecidos.