Aeronáutica Civil refuerza controles para impedir el paso en la pista de aviación de la cabecera de San Marcos. Llegan a un acuerdo para un paso controlado de vecinos.

Por Gilberto Orozco
El aeródromo de San Marcos, más conocido como la pista de aviación, recibe vuelos privados a riesgo de que ocurran accidentes por el constante transitar peatonal de vecinos, estudiantes e incluso deportistas que salen a correr. Por ese motivo la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGCA) prohibió el paso por el lugar.
Desde hace años lo toman como ruta habitual quienes viven por el sector para llegar a sus centros educativos, tiendas, Hospital Nacional o tomar transporte público. En ocasiones van con audífonos y no escuchan las alarmas de aproximación de las aeronaves que ahí aterrizan.
William Longo, administrador del aeródromo, recuerda múltiples episodios en los que la tragedia estuvo cerca. Uno de los más graves ocurrió cuando una persona cruzó justo en el momento en que una aeronave aterrizaba. Aunque no se reportan accidentes mortales, las escenas de peligro se volvieron comunes.

Aeronáutica quiere prevenir accidentes
En otra ocasión, un perro estaba en el centro de la pista, obligó al piloto del avión a maniobrar violentamente para evitar atropellarlo. El giro repentino casi provoca que la aeronave perdiera estabilidad. En el sector ha visto a personas en estado de ebriedad que dejan vidrios tirados en la pista y jóvenes en actividades recreativas.
La DGAC realizó reparaciones en el cerco perimetral para cerrar pasos improvisados. Sin embargo, los vecinos, al sentirse afectados en su movilidad, abrieron boquetes por su cuenta. “El problema es que se repara un acceso y a la par abren otro”, explicó Longo.
Esto obligó a la DGAC a intervenir de nuevo y reforzar la seguridad en calidad de propietario legítimo del área, que pertenece al Ministerio de Comunicaciones.

La solución
En los primeros días de noviembre (2025), Aeronáutica Civil volvió a cerrar los accesos improvisados. Vecinos denunciaron que ahora deben caminar largas distancias hacia la Alameda Coache o El Parquecito, lo que complica el recorrido de estudiantes, adultos mayores y madres de familia.
“Si no habilitan el paso, otros vecinos volverán a abrirlo porque es una necesidad real”, dijo Paola Ochoa, vecina. La inconformidad motivó una reunión entre DGAC, la municipalidad y representantes comunitarios. Según Roberto Navarro, secretario municipal, acrodaron instalar una mesa de diálogo para encontrar soluciones sin comprometer la seguridad aérea, donde también hay una propuesta de un paso a desnivel a largo plazo.
Tras las evaluaciones, Aeronáutica Civil inició la instalación de dos pasos peatonales controlados, los únicos accesos permitidos. Cristian Ríos Cifuentes, jefe de arquitectura de la DGAC, informó de la colocación de portones metálicos y personal de control en los horarios habilitados para el cruce. “No se permitirá el ingreso de vehículos ni bicicletas ni motos. Solo peatones”.

Para Longo, el administrador, la medida es estricta, pero necesaria: “Un día de estos va a pasar algo grave. La gente no se da cuenta del riesgo. Esto es propiedad del Ministerio de Comunicaciones y hay que buscar soluciones que minimicen el peligro para todos”. Con el paso controlado en proceso, las autoridades esperan reducir un riesgo histórico.