El país no cuenta con estrategias de prevención, sino de reacción ante las emergencias naturales como los sismos.

Por Pilar Rodríguez
A un año de los sismos que afectaron Santa María de Jesús, la vocera de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Valeria Urizar, Guatemala sigue con la misma reacción ante los desastres, en lugar de prepararse para ellos. Esa es la lección que nos dejó ante la emergencia.
Acá un resumen de la conversación con la vocera.
–¿Qué lecciones dejó la emergencia en Santa María de Jesús?
–Cada institución pudo identificar debilidades y reforzar sus protocolos. Uno de los mayores aprendizajes fue reconocer que Guatemala continúa siendo un país mayormente reactivo y no preventivo. Sabemos, gracias al Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), que somos un país altamente sísmico, aun así nos sorprendimos cuando ocurrió la secuencia sísmica.
En los últimos años la Conred ha trabajado para fortalecer la cultura de prevención desde los hogares. Hoy vemos más personas con mochilas de emergencia preparadas, contactos actualizados y acciones sencillas para responder mejor.
–¿Qué sería diferente si hoy ocurriera un sismo similar?
–Ninguna emergencia es igual, pero sí hay aspectos que cambiarían. Por ejemplo, ahora las personas saben que cuando suena una alarma no significa que la jornada terminó y que deben irse a casa. Significa evacuar al punto de reunión y seguir las instrucciones de las autoridades.
También muchas instituciones realizan simulacros periódicos, conocen sus rutas de evacuación y trabajan para reducir los tiempos de respuesta.
Uno de los principales errores fue no contar con planes de respuesta. No solo hablamos de planes institucionales, sino también de planes familiares. Un sismo puede ocurrir cuando las personas están en sus casas y cada familia debería saber qué hacer, quién toma la mochila de emergencia, quién ayuda a un adulto mayor o quién se hace cargo de las mascotas.
–¿Qué deberían hacer las municipalidades para prepararse?
–Deben incorporar la gestión del riesgo en todas sus decisiones. Eso implica destinar recursos para prevención, capacitar constantemente al personal, preparar planes de respuesta y asegurar que, aunque haya cambios de personal, el conocimiento permanezca.
–¿Cuál fue el papel de la Conred durante la emergencia?
–La Secretaría Ejecutiva de la Conred actúa como ente coordinador. Desde el primer momento coordinamos con delegaciones departamentales, cuerpos de socorro y otras instituciones para consolidar información, movilizar recursos y apoyar las evaluaciones de daños.
El Ministerio de Comunicaciones lideró las evaluaciones de viviendas, mientras que la Conred brindó apoyo técnico y coordinación.
–¿Qué acompañamiento reciben actualmente las familias afectadas?
–Funcionan mesas multisectoriales de recuperación, lideradas por la Gobernación Departamental de Sacatepéquez. El objetivo es construir mejor y evitar volver a generar riesgos mediante una recuperación resiliente.
Aquí puedes escuchar toda la conversación con Valeria Urízar:
–¿Quién lidera una emergencia: el alcalde, el gobernador o la Conred?
–Depende del tipo de emergencia. El sistema Conred es escalonado. Primero actúan las coordinadoras locales, si estas son superadas, interviene la municipalidad, cuyo coordinador es el alcalde. Si la emergencia supera ese nivel, pasa al ámbito departamental y, finalmente, al nacional.
–¿Cambiaron los protocolos después de Santa María de Jesús?
–Sí. Después de cada emergencia se revisan los protocolos y el Plan Nacional de Respuesta para identificar mejoras. Cada emergencia deja lecciones y puede evidenciar la necesidad de incorporar nuevas instituciones o modificar procedimientos.
–¿Qué papel tienen las municipalidades antes, durante y después de una emergencia?
Antes deben trabajar en prevención y fortalecer sus oficinas municipales de gestión del riesgo. Durante la emergencia deben movilizar recursos y coordinar la respuesta.
Después deben asegurar una recuperación adecuada, evitando reconstruir en condiciones que vuelvan a poner en riesgo a la población.
–¿Cómo se fortalecen las coordinadoras municipales (Comred)?
–Mediante procesos de juramentación y acreditación. Estos permiten que las municipalidades conozcan sus riesgos, mejoren su capacidad de respuesta y fortalezcan la gestión del riesgo en sus territorios.
–¿La Conred trabaja con la Asociación Nacional de Municipalidades (Anam)?
Sí. Además del trabajo directo con las municipalidades, la Anam asumió la validación de la Norma para la Reducción de Desastres 2 relacionada con las condiciones mínimas de seguridad en edificaciones.
–¿Qué condiciones debe cumplir un albergue?
–Debe ser un alojamiento temporal y seguro. Además, debe contar con servicios sanitarios, espacios para preparar alimentos, seguridad, estar ubicado fuera de zonas de riesgo y garantizar condiciones dignas para las personas afectadas.
–¿Las municipalidades están obligadas a destinar presupuesto para gestión del riesgo?
–No existe una obligación específica. La Ley de Conred no es coercitiva, por lo tanto la institución puede recomendar acciones, pero no obligar a las municipalidades a asignar recursos para gestión del riesgo.
–¿Qué ocurre si una familia se niega a evacuar una zona de riesgo?
La Conred no puede obligar a las personas a desalojar. En esos casos se coordina con las municipalidades, los juzgados y, cuando corresponde, con la Procuraduría de los Derechos Humanos para documentar el proceso y promover la evacuación.
–¿Qué estudios deberían exigir las municipalidades antes de autorizar construcciones?
–Deben realizar estudios geotécnicos, hidráulicos, hidrológicos e impactos ambientales. Estos permiten identificar amenazas y establecer medidas de mitigación antes de construir.
–¿Qué diferencia existe entre municipios con Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y sin él?
–El Plan de Ordenamiento Territorial no elimina el riesgo, pero permite planificar el crecimiento urbano y reducir la exposición a amenazas. También facilita una mejor prevención y una gestión más ordenada del territorio.
–¿Qué enseñan los recientes desastres ocurridos en Venezuela?
–Que la prevención debe ser integral. Los deslizamientos e inundaciones suelen estar relacionados con factores como la deforestación, la falta de planificación y la ocupación de zonas vulnerables.
Por ello es importante conocer los mapas municipales de amenazas, preparar un plan familiar y mantener lista una mochila de emergencia.