Los tres años pandémicos redujeron la vacunación infantil inmunoprevenible

13 marzo 2023

Las consecuencias en el país no solo están relacionadas con la COVID-19, pues el diagnóstico y prevención de otras enfermedades también recibieron un impacto negativo desde 2020.

Jornada de vacunación inmunoprevenible en la ciudad de Guatemala. Crédito: MSPAS.

Por Carmen Valle

El 13 de marzo de 2023 se cumplen tres años desde la confirmación del primer caso de coronavirus en Guatemala. A partir de entonces, según el tablero del ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), se registraron 1 millón 238 mil 49 contagios acumulados y 20 mil 182 fallecidos a causa del virus. Sin embargo, las consecuencias se extendieron a otros ámbitos y la vacunación inmunoprevenible se redujo en los niños.

Cada año hasta 2019 el MSPAS inmunizaba al menos al 85 % de los menores de cinco años contra la poliomielitis, la rubéola, el sarampión, la tos ferina, entre otras enfermedades. Estos esquemas básicos lograron que varias de ellas se consideraran erradicadas en el país, aunque se mantiene la vigilancia para evitar nuevos brotes a partir de casos importados.

Aun así, la alerta volvió a activarse a partir de 2020, con la llegada de la pandemia. Desde entonces, las coberturas de vacunación contra ellas se redujeron y, a criterio del infectólogo pediatra, Mario Melgar, esto es un fenómeno preocupante porque cada vez se ven en los hospitales más niños con afecciones que pudieron prevenirse con los biológicos, como la enfermedad neumocócica o casos de gravedad por influenza.

“Se puede extender a enfermedades más alarmantes, como el sarampión. Después del coronavirus, es la más transmisible a nivel mundial y si los niños no están inmunizados, existe el riesgo de un brote, sobre todo con el regreso a clases”, agrega el médico. Además, este es el padecimiento con mayor atención porque se han detectado algunos casos en Latinoamérica y por lo tanto no se descarta su importación a Guatemala.

Según el MSPAS, entre 2015 y 2019 se superó la meta promedio de aplicación de esquemas contra el sarampión y la rubéola. En 2020 la cobertura bajó al 75 % de los niños; en 2021, estuvo en 81 %; en 2022, hasta la semana epidemiológica 34 (el último cuatrimestre del año), llegó al 46 %.

Lo mismo sucedió con la poliomielitis, porque en 2020 llegó al 79 % de los niños. En 2021, al 73 % y en el último cuatrimestre de 2022, al 46 %. La vacuna pentavalente, por su parte, llegó al 80 % en 2020, el 73 % en 2021 y el 46.2 % en 2022.

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Aunque contemplaba la baja, el MSPAS esperaba tener una mayor cobertura de vacunación en comparación con la que tuvo. Crédito: MSPAS.

No solo se redujo la vacunación, sino también la notificación de casos sospechosos de cualquiera de estas enfermedades. Esto, a decir de Melgar, no es importante porque se quiera tener un brote en Guatemala, sino porque el dar parte indica que los médicos saben reconocer cuando un síntoma es parecido al del padecimiento.

Para 2022, sin embargo, el MSPAS reportaba a siete áreas de salud sin notificación de casos sospechosos. Otras siete no llegaban al promedio de notificaciones esperadas ni se acercaban a ese número.

A decir de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), algunas de las razones por las cuales pudieron bajar las cifras de inmunización fueron el desplazamiento de trabajadores de salud a áreas de atención a coronavirus, y el temor por parte de la población de contagiarse al acudir a los hospitales.

“También debemos mencionar el enorme enfoque dado al coronavirus durante estos tres años. Se promovió de un modo u otro la vacuna anticovid, pero no se puso el mismo empeño en el resto de enfermedades”, concluye Melgar.

Boris Barrios, portavoz del MSPAS, reconoce el descenso en estos números, pero insiste también en la poca afluencia de personas en los centros de salud en busca de esquemas inmunoprevenibles. Al preguntarle si se tiene algún plan para aumentar las cifras, mencionó las visitas por parte de los vacunadores a las casas para inyectar a los niños y los puestos móviles de inmunización.

Mientras la vacunación inmunoprevenible se redujo, la de COVID-19 registró a 60 de cada 100 personas con primera dosis y solo a 47 con dos. La meta era tener al 70 % con esquema completo, pero solo 24 municipios de los 340 lo lograron.

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