Sin lluvias, los cultivos de maíz presentaron daños. Se traduce en pérdidas de entre 60 % y 70 % en algunas áreas, según estimaciones del Ministerio de Agricultura.

Por José Cancinos / La Prensa de Occidente
La canícula prolongada o falta de lluvias afectó sobre todo al Valle del Palajunoj en Quetzaltenango, según datos preliminares del Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación (MAGA). Ahí, el maíz constituye uno de los principales cultivos.
El comportamiento de las precipitaciones fue considerablemente inferior al esperado. Por lo regular se registran en el área entre 700 y 800 milímetros de lluvia durante el periodo analizado. Esta vez llevan contabilizados 275 milímetros.

El déficit hídrico provocó que las plantas de maíz no alcanzaran el desarrollo esperado. Muchas permanecieron pequeñas y comenzaron a producir flores antes de tiempo, lo cual anticipa mazorcas de menor tamaño y una reducción considerable de la producción.
A la falta de lluvia se sumaron las altas temperaturas, más calor y con ello la presencia de un ácaro que la afectó. La plaga dañó la epidermis de las hojas y provocó que adquirieran una tonalidad café, agravando el deterioro de los cultivos.
Los extensionistas del MAGA recopilaron información de los diferentes municipios para determinar la superficie afectada y establecer con mayor precisión el impacto económico. Oscar López Maldonado, jefe departamental del MAGA en Quetzaltenango, advirtió que la evaluación estaba en proceso, pero datos preliminares anticipan que la merma podría alcanzar entre 60 % y 70 %.
Una cosecha que preocupa a las familias

La afectación no se limitó al cultivo de maíz. El MAGA también reportó daños, aunque en menor medida en hortalizas. Podría afectar los ingresos de las familias que dependen de la agricultura y generar presión sobre los precios de los alimentos, incluido el incremento al precio de los cumbustibles.
Mientras los agricultores esperaban lluvias, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) confirmó que la canícula se prolongaría hasta agosto.
Víctor Bautista, del Insivumeh, explicó que la canícula no significaba ausencia absoluta de lluvia sino reducción prolongada de las precipitaciones. Aunque se pronosticaron algunos episodios de lluvia y tormentas eléctricas por el ingreso de ondas del este, no representaban el final del periodo canicular.
Preocupación se extiende a 2027
Para el MAGA, el problema no terminará necesariamente con la cosecha de noviembre. López señaló que las proyecciones climáticas advertían condiciones más complicadas a partir de finales de 2026 y durante los primeros meses de 2027.
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Ante ese escenario, el funcionario consideró fundamental aprovechar las lluvias de agosto, septiembre y octubre. La recomendación fue evitar que el agua se pierda por escorrentía y favorecer su infiltración en el suelo para contribuir a la recuperación de los mantos freáticos.
En los campos de Quetzaltenango el daño es visible. Plantas pequeñas, hojas afectadas y una cosecha que podría llegar a noviembre con una producción muy inferior a la esperada. Las instituciones continúan sus evaluaciones.