Las dietas que reciben funcionarios municipales por asistir a sesiones no tienen límite. Estos montos son aprobados por el mismo concejo y alcanzan los Q60 mil mensuales.

Por Natalie Samayoa
De los miembros de la corporación municipal, solo los cargos de alcalde y secretario reciben sueldo. Los demás miembros, dietas. Son pagos por estar presente en sesiones del concejo. No es un sueldo fijo sino una retribución por participar.
La ley no establece un monto máximo, depende de la capacidad financiera de cada comuna. En municipios con altos ingresos como Mixco las remuneraciones alcanzan hasta Q3 mil por reunión, sin un tiempo mínimo establecido.
La ley lo dice
El Artículo 44 del Código Municipal establece que dentro de un concejo, solo dos miembros reciben un sueldo: el alcalde y el secretario.
Asimismo, el artículo 35 indica que dos tercios de la corporación tienen la potestad de fijar dietas, el sueldo del alcalde y los gastos de representación. El resto de miembros, síndicos y concejales, reciben un estipendio y sus cargos “son de servicio a la comunidad”.
El negocio de asistir
El artículo 78 de la Ley Orgánica del Presupuesto define las dietas como retribuciones que no se consideran sueldo, aunque provengan de fondos públicos. En el caso del jefe edil, su sueldo se acompaña de un monto adicional por asistir a sesiones fuera del horario laboral.
En La Antigua Guatemala, el alcalde Juan Manuel Asturias acumuló Q88 mil en dietas durante los primeros tres meses de 2026.
En la práctica, estas cantidades pueden incluso superar la base de los jefes ediles. Por ejemplo, en la municipalidad de Mixco, Neto Bran percibe en promedio hasta Q60 mil al mes por participar. Con su sueldo base y gastos de representación, el total supera los Q100 mil.
Según el artículo 206 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos de Guatemala, el número de integrantes de la corporación depende de cuántas personas residan en el lugar. La corporación más pequeña, en municipios de hasta 20 mil habitantes, se integra por 10 personas. Mientras que el más grande, con más de 100 mil ciudadanos, se conforma por 19 miembros, como en el gobierno local de Guatemala.

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Reformas en el artículo
En 2021, el bloque Winaq presentó una iniciativa de ley para regular las dietas. Hasta mayo de 2026 la propuesta continúa sin discutirse en el Congreso.
El proyecto planteaba reformar el artículo 44 del Código Municipal. Establecer un límite en el monto; restringir su pago a un máximo de cuatro sesiones ordinarias al mes; y que su cantidad se autorice por acuerdos gubernativos.

En marzo de 2026, el alcalde de ciudad de Guatemala, Ricardo Quiñónez, superó los Q60 mil mensuales solo en dietas. Ese mismo mes, en Quetzaltenango, el edil Juan Fernando López ganó Q49 mil 993.
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“Lo que no me cuesta, lo hago fiesta”
Luis Linares, consultor de Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), explica que el Código Municipal posterior a 1985 buscaba otorgar una autonomía real a los municipios. “Se pensaba que por ser la autoridad más cercana al ciudadano iba a tener un uso responsable de la autonomía. Pero todo esto se vino abajo, la política se ha pervertido”.
Y añade: “convocan a sesiones innecesarias por cualquier asunto de corta duración. Todo es para cobrar más y montos exagerados e irracionales. Es hasta ofensivo para la población por los ingresos que tiene el guatemalteco promedio”.
Según el consultor, “no hay un registro de un manejo responsable de las finanzas ni una conducta racional en los cobros a los vecinos”. A su juicio, se incumplieron los principios originarios, “porque así como dice el dicho, lo que no me cuesta, lo hago fiesta”, añade.

¿Quién pone un alto?
Linares señala que la tolerancia, el diálogo con la oposición y el control propio son aspectos que no se dan en Guatemala. Indica que “los gobernantes locales abusan de los recursos”, lo que cambia el objetivo principal de atender las necesidades reales de la comuna.
Agrega que el “Ministerio Público, la Contraloría General de Cuentas (CGC) y los tribunales de justicia son cómplices de este problema”. Pero la respuesta no depende solo de reformas legales, también llama a la ciudadanía a participar y denunciar.
Subraya que el Congreso debe limitar los pagos, pero advierte que las leyes no bastan si la ciudadanía no exige calidad. Además, recalca que los entes fiscalizadores deben dar respuestas reales a las denuncias de la población.
En varias municipalidades, el tiempo del alcalde cuesta más que su sueldo base. Solo en marzo de 2026, Juan Fernando López, alcalde de Quetzaltenango, recibió Q135 mil 893 entre sueldo, bonos, dietas y gastos de representación, mientras que el presidente de la república, Bernardo Arévalo, devenga Q115 mil 219.