Un fondo de inversión extranjera, cuya procedencia no fue revelada, financiará el proyecto de US$1 mil 200 millones para la planta de tratamiento. Por ahora, los promoventes buscan un terreno de 25 manzanas en Amatitlán o Palencia para ubicarla.

Por Ana Valdez
A 40 días de que venza el plazo para el cierre del vertedero de AMSA, fijado para el 31 de agosto, la Gremial de Recolectores de Desechos Sólidos de Guatemala anunció la construcción de una planta de tratamiento. La obra requiere una inversión de US$1 mil 200 millones.
La misma proyectan financiarla mediante una alianza con un fondo internacional, del cual no ofreció detalles. Una vez aseguren la cantidad que necesitan y el espacio, prevén inaugurarla en 18 meses, dijo Carlos Eduardo Marroquín, vocero de la gremial. El plan es empezar a construirla en noviembre próximo.
De momento buscan un terreno de 25 manzanas de extensión en los municipios de Palencia y Amatitlán Las instalaciones recibirán desechos de 32 municipios, los que por ahora llevan al vertedero de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán (AMSA).
Prórroga de dos años
En declaraciones recientes de Patricia Orantes, ministra de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) anunció que los estudios para prorrogar dos años más el cierre del vertedero de AMSA están en fase final. A principios de junio su viceministro, Edwin Castellanos, explicó que la propuesta se basa en mejorar la compactación de residuos y estabilizar taludes. Los estudios deben demostrar que existen condiciones técnicas y ambientales para hacerlo.
A ojos de los recolectores no hay una solución inmediata que las autoridades ofrezcan. “Las autoridades todavía no tienen donde colocar esta basura. En broma hemos dicho que si llevamos toda la basura al Parque Central, en dos días o menos lo llenamos, pero no se trata de eso sino de buscar la solución a este problema”, dijo Marroquín.
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Sin embargo la prórroga es necesaria, admite Marroquín. Permitiría concluir la construcción de la planta. Del total del volumen de desperdicios –entre 7 mil y 8 mil toneladas diarias que llegan a los dos vertederos principales de la ciudad– no se llega a reciclar ni siquiera el 10 %.
Uno de los objetivos del proyecto es crear plazas de trabajo para los recicladores. La nueva planta no le va a quitar el trabajo a los recicladores ni va a monopolizar toda la basura. Destruirá los desechos no aprovechables, pero respetará el negocio y el sustento de los recicladores con los materiales que sí tienen valor en el mercado, agregó.
La planta también producirá abono orgánico que posteriormente será comercializado. Los desechos hospitalarios también contarán con un área específica para su tratamiento, así como los neumáticos.