Las demoras para abordar el Transmetro toman entre 5 y 20 minutos, lo cual genera desconfianza. Para recuperarla se requiere de conexiones con otras modalidades de transporte.

Por Pilar Rodríguez
El 3 de febrero de 2026, el servicio de transporte público “Transmetro”, cumplió 19 años de funcionamiento.
En el marco de esta fecha, Ojoconmipisto sostuvo una conversación con Adriana Mazariegos, ingeniera y parte de la junta directiva de BiCiudad, sobre la evolución, fallas y planes de este medio de transporte.
–¿Cómo describiría hoy el funcionamiento del transmetro, especialmente en las horas pico?
–El Transmetro es un sistema inicialmente estructurado como un BRT, un bus rapid transit. En palabras simples, es una intención de facilitar vías libres de transporte público de forma rápida.
Desde el punto de vista técnico, su diseño evoca a buscar esa función. Sin embargo, para que uno pueda considerar la efectividad de este uso de sistemas, habría que pensar también en el nivel de servicio que ofrece. Mundialmente, este tipo de sistemas en horas en horas pico tienden a estar bastante llenos o a su nivel máximo de ocupación.
La forma en la que podemos evaluar cuán bien se cumple o no, es en su capacidad de ser resiliente, confiable y preciso en demoras, tiempos y rutas. En cuanto a rutas, podría decir que es algo bastante constante.
Ahora bien, en términos de resiliencia y desempeño en cuanto a su funcionamiento, en el hecho de que no cuente con líneas exclusivas en toda su distribución y que está constantemente saturado, se percibe que su nivel de servicio al momento de horas pico deja de ser el óptimo. Podríamos decir que la demanda con la que ahora, después de 19 años, está funcionando, desborda constantemente su capacidad de diseño.
–¿Qué es un BRT y cuáles han sido los casos más exitosos de la región?
La propuesta del BRT es tomar buses de distintas capacidades y asignarles una línea exclusiva de transporte.
Lo que permite es que el bus tenga una vía libre para poder trasladarse de un punto “A” a un punto “B”. La diferencia respecto a otros medios de transporte es que está dentro de las calzadas habituales y que son buses pequeños, no transportan grandes capacidades.
Te diría que en cuanto a concepción está bastante alineado a eso, porque sí es una línea asignada y paradas constantes eh hay más o menos confiabilidad.
Por esto de que no tiene una línea asignada específica, es que se vuelve complicado poder ser confiable en términos de duración de traslados y también en cuanto a demoras.
El propósito habitual de un BRT es poder cubrir grandes demandas con circuitos pequeños.
El sistema del Transmetro, bajo las condiciones actuales, funciona de una manera bastante frágil, porque es evidente que con cualquier lluvia, se detiene como cualquier carro o vehículo particular. Es un sistema muy débil.
– ¿Cuál considera que ha sido el principal aporte que ha tenido a la movilidad de la ciudad?
– El Transmetro es un ejemplo tanto dentro de la municipalidad de Guatemala como en el resto de alcaldías. De transporte formal, rutas definidas, horarios constantes y, conexiones entre diferentes ejes de la ciudad.
El mejor aporte es sentar un precedente de cómo las cosas pueden funcionar y de la utilidad de un estudio estratégico de conectividad.
– ¿Cuándo se puede afirmar que colapsa un sistema de transporte público? ¿Cuál es ese indicador?
– Colapsar es cuando algo se desploma, esto sería cuando hay un incendio o un choque. Eso no tiende a pasar. Lo que sí sucede es que se sobresatura. Ahí es cuando pierde su confiabilidad. Un sistema deja de ser confiable cuando ya supera una demora de más de un 30 o 20 % de la expectativa generada. Actualmente los tiempos de demoras se estiman que están entre 5 y 20 minutos.
Cuando el transporte público de un BRT deja de ser la primera opción y genera la necesidad de buscar un vehículo particular o el uso de motocicletas, es en ese momento que se considera que el sistema está constantemente sobresaturado. Por lo tanto, ya no cubre el nivel de servicio que debería cubrir.
– ¿Los problemas principales responden a la falta de unidades, a la falta de mantenimiento, a la mala planificación o a una combinación de todo?
– Como ingeniera diría que es mala planificación. Habría que haber tomado en cuenta el crecimiento demográfico y el traslado de las áreas rurales al área metropolitana ampliada.
También se debió completar el plan del Transmetro: ahora tiene entre cinco y siete líneas que conectan los ejes principales y tiene muy poca redundancia. Esto genera sobresaturación entre sus conexiones.
La planificación no es solo esta parte técnica sino todo lo que conlleva económica, social y hasta culturalmente en cuanto a nuestros hábitos. Cuando uno adquiere el hábito de planificar mejor sus rutinas, utilizar áreas colectivas, conocer ordenadamente cuáles van a ser los trayectos y traslados, uno genera el hábito de organizarse mejor. Es muy difícil poder organizar el día y la rutina con base en un transporte poco confiable.
– ¿Qué hizo falta para desarrollar plenamente el sistema transmetro?
-– Creo que el plan original es bastante bueno. Todavía es algo que se puede implementar. Estas iniciativas de la municipalidad con otros pequeños sistemas de transporte están bastante aterrizadas.
Desde un punto de vista técnico hay poca redundancia. Con esto me refiero a opciones de cómo abordar distintos puntos de origen y destino. Es fácil que situaciones como un cierre de calles o un poco de lluvia hagan que el transporte sea completamente vulnerable.
Creo que lo que hace falta es buscar un sistema más resiliente, un sistema multimodal que nos conecte entre distintos medios de transporte.
–Si se hubieran implementado todas las líneas que estaban originalmente planificadas, ¿cuánta capacidad tendría hoy el transmetro?
Es difícil saberlo porque uno de los fallos es que la demanda dentro de las líneas ya está sobresaturada.
Entonces, tendríamos una mayor cobertura, pero al no contar con una conectividad con otros medios de transporte como una conexión con un amplio parqueadero o con centrales de buses regionales, hace que sea difícil considerar qué grado de capacidad se hubiese logrado.
– Si hoy se pensara en refundar el transmetro, ¿debería administrarlo únicamente la municipalidad o un ente regional?
– Uno de los puntos de éxito que propone cualquier sistema de transporte, pero especialmente un BRT es tener compatibilidad entre distintas regiones.
Poder agendar un transporte con una misma forma de pago, tener certeza de trasbordos, esos es lo que hace efectivo un servicio. Son opciones que funcionan en Brasil o en algunas ciudades de Colombia, que permiten que el transporte no se vea atascado entre las vías principales.
Escucha aquí toda la conversación:
– ¿En qué ejes o políticas de movilidad debería integrarse el Ttransmetro?
– Como es transporte público y el transporte es primordial para todos los usos, pensaría que es principal en promoverlo como un uso eficiente dentro de la jerarquía de la movilidad.
Si lográramos promover la continuidad de los trayectos. Ampliar los horarios, mejorar el nivel de servicio de tal manera que la gente lo prefiera ante el uso de vehículos en mal estado, de motocicletas peligrosas o incluso de vehículos privados que tienden a ser costosos y muy individualistas. También promoveríamos un mejor nivel de movilidad, una vida más sana y más comunitaria.
– ¿Cómo incentivar a quienes usan vehículo particular a migrar al transporte público?
– Quizás la forma más simple es la evaluación económica. En Guatemala, una persona conforme menor es su nivel socioeconómico, más alto es el porcentaje del costo de transporte. Más caro le resulta cada uno de los viajes.
Si tomamos en cuenta que alrededor del 56 % de la población adquiere menos de Q14 mil dentro de su núcleo familiar, habría que tomar en cuenta el costo de transporte que le implica y la seguridad que este ofrece.
– A 19 años del transmetro, ¿cuál debería ser la prioridad inmediata para mejorar la movilidad en la ciudad?
–Habría que abordar el nivel de servicio, la operación actual: hacerle un buen estudio de cómo mejorar la operación actual y buscar la forma de conectarla con otros puntos de transporte público, ya sean municipales o no.