Centro Histórico de Quetzaltenango: entre la revitalización y la pérdida silenciosa

El Centro Histórico de Quetzaltenango abrió un debate más allá de los estético. Lo político. Las intervenciones urbanas que la municipalidad ejecuta son el motivo.

La recomendación de urbanistas es trabajar con los mismo materiales del Centro Histórico y no introducir nuevo. Foto: La Prensa de Occidente.
La recomendación de urbanistas es trabajar con los mismo materiales del Centro Histórico y no introducir nuevo. Foto: La Prensa de Occidente.

Por Edna Saraccini / La Prensa de Occidente

En diciembre 2025, la municipalidad de Quetzaltenango sustituyó las banquetas frente a la Catedral Metropolitana. Más recientemente, lo hizo el perímetro de la Casa de la Cultura de Occidente, ambos como parte de un proyecto de mejoramiento urbano.

Sin embargo, vecinos comenzaron a documentar un hallazgo inesperado durante los trabajos: fragmentos de piedra caliza, material histórico de construcción de la ciudad, aparecieron mezclados entre el ripio retirado de las obras.

La pregunta que surge entre urbanistas: ¿revitalizan el Centro Histórico o lo transforma sin un criterio patrimonial integral?

Piedra caliza: material histórico de la ciudad

El arquitecto Julio Sánchez, con estudios en conservación patrimonial, confirmó que las piezas encontradas corresponden a piedra caliza proveniente de canteras locales. Durante siglos, este material definió la arquitectura pública y privada del Centro Histórico de Quetzaltenango.

El hallazgo abre más preguntas aún sin respuestas sobre la forma en que la ciudad interviene su patrimonio urbano. Para Sánchez, las obras que ejecutan en el entorno del Parque Centroamérica evidencian la ausencia de un plan integral de revitalización.

“No amplían las áreas peatonales ni replantean el espacio urbano, solo sustituyen concreto por adoquín”, advierte.

El arquitecto cuestiona el uso de este material en un entorno patrimonial. Aunque el adoquín puede resultar adecuado en sectores periféricos —como ejes urbanos fuera del perímetro histórico—, su instalación en el núcleo fundacional podría reemplazar materiales con valor histórico por soluciones contemporáneas que rompen la coherencia estética del conjunto.

Sánchez propone reutilizar la piedra caliza que aún existe en las canteras del municipio.

La alternativa permitiría conservar el lenguaje arquitectónico original del Centro Histórico. Además, apoyaría la continuidad de un oficio tradicional que hoy enfrenta riesgo de desaparecer: el trabajo de los canteros.

Adoquines

Más allá de cuestionar el uso de adoquines de cemento decorativo en el entorno del Parque Centroamérica, el arquitecto Sánchez plantea que el problema de fondo no solo es el material empleado sino la ausencia de una visión de largo plazo. Algo que permita entender el pavimento como parte del lenguaje patrimonial de la ciudad.

Las obras actuales se limitan a sustituir superficies sin replantear la calidad del espacio peatonal.

El adoquín, dijo, podría ser adecuado en corredores fuera del perímetro histórico. Por ejemplo, los ejes que conectan el Centro Universitario de Occidente con otras áreas urbanas, pero no necesariamente en el núcleo patrimonial.

Foto: La Prensa de Occidente.
El tipo de adoquín decorativo se recomienda para los alrededores del Centro HistFoto: La Prensa de Occidente.

Menciona ciudades como Río de Janeiro y Lisboa, donde las superficies peatonales forman parte del paisaje histórico. Guatemala cuenta con precedentes como el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Las piezas de pavimento fueron diseñadas con pequeñas piedras integradas entre las losas para armonizar con el conjunto arquitectónico.

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Las intervenciones deberían estar a cargo de equipos multidisciplinarios capaces de documentar hallazgos. Finalmente, propone orientar la revitalización hacia proyectos integrales que prioricen corredores peatonales, plazas y parques, especialmente dentro del perímetro histórico.

Qué dice la municipalidad

Desde la Oficina del Centro Histórico, la arquitecta Lorena Barillas, encargada del Plan Maestro, planteó que la recuperación del área no puede limitarse a intervenciones puntuales. Debe responder a una visión que priorice el uso ciudadano del espacio sin comprometer su valor patrimonial, dijo.

El Plan Maestro impulsa acciones como:

  • Recuperación progresiva de áreas peatonales
  • Mejoramiento de superficies de circulación con materiales compatibles con el entorno histórico
  • Ordenamiento del comercio en el espacio público
  • Reorganización del mobiliario urbano.

A futuro contemplan medidas de mayor alcance como ampliación de corredores peatonales, reducción progresiva del tráfico en zonas sensibles, incentivos para el repoblamiento residencial y equilibrio entre vivienda, comercio y actividad cultural.

El objetivo, señala, es que el centro funcione como un espacio habitable y no únicamente como zona de tránsito.

Sin embargo, advierte que sin continuidad institucional y sin políticas que acompañen las intervenciones físicas, el riesgo es que las mejoras se mantengan en un plano superficial, sin lograr una revitalización sostenible.

Designación del Centro Histórico

El reconocimiento formal del Centro Histórico se consolidó entre 1997 y 1998, durante la administración municipal del alcalde, Rigoberto Quemé Chay.

La iniciativa contó con el respaldo de la Agencia Española de Cooperación Internacional, cuando Guatemala comenzaba a impulsar políticas locales de preservación patrimonial. En ese mismo período también se promovió la creación de una instancia similar en La Antigua Guatemala.

La delimitación respondió a la necesidad de proteger un tejido urbano con profundas capas históricas ante la presión del desarrollo contemporáneo.

En el municipio opera una delegación del Instituto de Antropología e Historia (Idaeh) adscrito al Ministerio de Cultura y Deportes, entidad responsable he investigar, proteger y conservar el patrimonio cultural del país. Su función es la de regular.

Según información proporcionada por esa oficina, existen al menos cinco proyectos municipales aprobados, vinculados a la imagen urbana del Centro Histórico. La recuperación de banquetas en la 7ª calle zona 1, intervenciones en el Cementerio General, mejoras en la Casa de la Cultura, colocación de barandas alrededor de la fuente principal en el Parque Centroamérica y renovación de aceras frente a edificios emblemáticos.

Sin embargo, otros proyectos clave permanecen pendientes de autorización en la sede central del Idaeh. Por ejemplo, la restauración de cinco columnas, estructuralmente deterioradas en el Palacio Municipal y la recuperación del conjunto urbano Luna de Plata. Pese al deterioro visible y reiteradamente denunciado, la solicitud para intervenir las columnas fue ingresada hace dos meses.

El contexto añade otra capa de lectura. En el próximo año electoral algunas de las obras visibles podrían interpretarse como intervenciones de alto impacto visual destinadas a proyectar gestión más que construir procesos sostenibles de recuperación patrimonial.

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