A través del Registro Social de Hogares el gobierno central identificó 114 municipios en los que el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas estaban en estado crítico.

Por Jimena Porres
A través de la estrategia Mano a Mano, el Gobierno central coordinó acciones para reducir la pobreza y malnutrición en 114 municipios. Stephanie Figueroa, técnica del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), explicó que los territorios fueron priorizados a través de datos concretos, por lo que “no es una estrategia politizada”.
La información, que antes solo estaba disponible a nivel departamental, la recogieron a nivel municipal a través del Registro Social de Hogares. Integraron el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y el censo Nacional de Tallas en Escolares, para priorizar a las poblaciones que estaban en estado crítico.
“Las municipalidades reaccionaron con sorpresa ante este registro, porque estaban acostumbrados a que ellos escogían a sus beneficiarios por sus votantes en elecciones pasadas”, informó José Pablo Coyoy, comunicador de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan).
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La estrategia integra actores del Ejecutivo como los ministerio de Agricultura, Comunicaciones, Economía y Educación; así como locales a través de las alcaldías y los Consejos Municipales de Desarrollo (comude). De esta forma mejoran las condiciones de vida en nueve dimensiones: vivienda, protección social, educación, salud, agricultura, activación económica, servicios básicos, gobernanza territorial y comunicación para el cambio social.
Alcaldías tienen los datos
Gabriel Varela, comunicador del Mides, dijo que los alcaldes jugaron un rol de puente entre las instituciones y la población. “Ayudaron de enlace entre los censistas y las comunidades, para que las personas pudieran abrirse y así conocer sus realidades”. Incluso llegaron a ayudar cuando existía una barrera idiomática.
Al terminar el levantamiento de datos, la titular de la Sesan, Mireya Mireya Palmieri, los presentó en una reunión del comude. “Les decimos cómo está su territorio y las privaciones que tiene su población», contó Valera.
“El Registro Social de Hogares rompe el clientelismo. No hay forma de tener alguna fuga de impunidad o de corrupción como antes. Porque ahí están los datos”, indicó el comunicador. Al tener criterios técnicos los equipos cambiaron su visión para ejecutar su trabajo y así romper el clientelismo.
“Al inicio las personas estaban con temor, pero ahora ya hay confianza porque ha habido resultados”, explicó Valera. Así hay un aprovechamiento de los recursos públicos para atacar los problemas reales de las comunidades.
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