“Aún tengo presente todo lo que sufrí en la hielera”

08 noviembre 2021

Ana Cristina García Pérez fue deportada el año pasado. Migró por ser miembro de la comunidad LGBTI y estuvo en un centro de detención unos días. 

Ana Cristina García trabaja actualmente en una zapatería de la zona 1 de Mazatenango. No piensa volver a emprender viaje hacia Estados Unidos. Foto: Cristian Soto

Por Cristian Soto

Ana Cristina García Pérez, de 28 años originaria de Mazatenango, Suchitepéquez, fue una de las 27 mil 199 personas deportadas de marzo a diciembre de 2020, según datos del Instituto Guatemalteco de Migración.

La suya es una historia que se repite mucho dentro de la comunidad LGBTI: García migró para sobrevivir, y buscar una libertad que no tiene en el país ya que se le señala por ser lesbiana. 

“Mi familia no acepta lo que soy, y yo me sentía humillada. Por eso, tomé varias decisiones en mi vida y una fue viajar de forma ilegal a Estados Unidos. Me lo dibujaron todo bien y me pareció interesante. Pero no volvería a pasar por ese calvario. Se sufre mucho, y nadie te puede ayudar”, comenta.

García inició su recorrido hacia Estados Unidos en julio de 2020. Contrató a un coyote que la trasladaría hasta la frontera por Q25 mil, ya que ella tenía planificado entregarse en el momento en que llegara a un puesto migratorio. Pero las cosas no salieron como se habían planificado.

“Negocié un pago previo de Q5 mil para pagar el resto cuando llegara a mi destino. El guía aceptó pero el trato que me dio no fue igual. Me gritaba para no hacer bulla. Me decía que no comiera mucho. En un momento dado, me encerraron en una bodega con otros indocumentados, y, una noche, nos sacaron, nos dijeron que teníamos que caminar varios kilómetros solos y que, al pasar una pared de láminas, estaban los agentes de migración. Así fue. Era una patrulla y nos entregamos”, recuerda. 

“Según lo que me habían dicho, en pocos días iba a estar en una corte para poder quedarme. Pero eso no pasó”, cuenta. 

Como “un ambiente terrible de llantos y desesperación” recuerda Pérez García los días que pasó en un centro de detención de migrantes de Texas. Foto: Cristian Soto

A García se le trasladó a un centro de detención de Texas calificado como hielera, en condiciones similares a las que ilustra este reporte de BBC Mundo en donde las personas ahí recluídas sentían “tanto frío que les dolía la cabeza y no podían dormir”. 

“Cuando llegué al centro de detención me dieron un papel tipo aluminio con el que me tenía que proteger del frío que hacía adentro. De comida solo nos daban un pequeño taco envuelto y un jugo pequeño. Para bañarme tuve que esperar más de cinco días y me dieron cinco minutos para hacerlo: había una agente que me esperaba afuera que me contaba el tiempo” recuerda. 

“Era un ambiente terrible de llantos y desesperación”.

García, durante su estadía en la llamada hielera, recordaba el comedor que tuvo en Mazatenango, donde todos los días ofrecía diferentes menú para vender. 

En octubre 2020, García compareció ante una corte federal. El juez determinó que había razón para concederle asilo y fue deportada de inmediato, por vía aérea. 

“Al salir del aeropuerto no tenía ni para el pasaje”, recuerda. “Para regresar a mi casa, pedí ayuda”, cuenta. En su tierra, tuvo que caminar tres kilómetros para llegar a su casa, con la autoestima baja y llorando, según narra.  

Rosa Castro, líder de mujeres de Suchitepéquez, indica que la pobreza, el desempleo, violencia y discriminación son las causas que origina la migración femenina, aunque es importante resaltar que, en el caso de las lesbianas, también buscan vivir en libertad sin serperseguidas o señaladas por su diversidad sexual.

Según la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU, las migrantes que llegan a Estados Unidos se dan por tres causas que son, económicas, sociales y criminales. Por tal razón ellas buscan mejores condiciones de vida, escapar de la violencia familiar y comunitaria, reunirse con su familia y trabajar para apoyar a sus hijos económicamente”, detalla Castro.


“Esta nota es producto del Taller “Periodismo y Migración” que imparte el International Republican Institute (IRI), bajo la coordinación de Laboratorio de Medios, S.A. a periodistas de diversos departamentos de Guatemala. (La asistencia financiera y técnica que el Instituto Republicano Internacional (IRI) otorga para esta actividad es provista por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense.) Los puntos de vista y opiniones expresados en esta nota son de los autores y no necesariamente reflejan la política oficial de USAID o del gobierno de los Estados Unidos”.

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