Su significado permite matizar el mensaje del alcalde de La Antigua: devengado, asignado y vigente. Tres conceptos que aparecen en los portales de transparencia.

Por Pilar Rodríguez
El alcalde de La Antigua Guatemala, Juan Manuel Asturias, destacó en una publicación de la red social “X”, un incremento en los recursos destinados a educación los últimos años.
El aumento de recursos es consistente con los datos, dice Carlos Gossmann, investigador del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi). Pero hay que diferenciar entre el presupuesto asignado, vigente y devengado.
En el gobierno municipal de Antigua Guatemala estamos invirtiendo en educación.
— Juan Manuel Asturias (@JuanMaAsturias) July 27, 2026
En los primeros tres años de esta administración (2024-2026) el promedio subió a Q18.02 millones.
Mientras que, de 2016 a 2023 el promedio anual fue de Q4.95 millones.
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La diferencia entre conceptos
Uno de los aspectos que puede generar confusión es la diferencia entre el presupuesto asignado, el vigente y el devengado. El economista Eric Coyoy explica que el presupuesto asignado corresponde al monto aprobado originalmente para un programa o finalidad al inicio del ejercicio fiscal.
En el año, ese presupuesto puede modificarse mediante ampliaciones, transferencias u otros ajustes, dando origen al presupuesto vigente. El presupuesto devengado representa el gasto que efectivamente generó una obligación de pago, es decir, los recursos que realmente fueron ejecutados.
«El presupuesto asignado es el que originalmente aprobaron. Luego hacen ampliaciones y por eso el presupuesto vigente aumenta. El devengado se corresponde con lo que efectivamente ejecutaron”.
Coyoy ejemplifica que un programa puede iniciar el año con un presupuesto de Q10 millones, recibir ampliaciones hasta alcanzar un presupuesto vigente de Q18 millones. Aun así, ejecutar únicamente Q4 millones.
Por ello, un incremento en el presupuesto asignado o vigente no significa que todos esos recursos hayan sido utilizados.

Educación no es infraestructura
Coyoy también explicó que el rubro de Educación dentro del presupuesto municipal no debe interpretarse automáticamente como inversión en construcción o reparación de escuelas.
«Muy posiblemente esto corresponda a pagos de maestros. Hay municipalidades que cubren el sueldo de algunos maestros cuando el Ministerio de Educación no contrata al personal correspondiente». Añade que la infraestructura educativa suele financiarse mediante otro mecanismo.
Generalmente la infraestructura educativa corre por cuenta del presupuesto de los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codede). “Son dos presupuestos distintos», agrega.
El caso de la Escuela San Mateo
El caso de la Escuela Primaria de la aldea San Mateo. La Contraloría General de Cuentas (CGC) detectó que el proyecto incrementó su costo en más de Q9 millones respecto del monto original. Sin la justificación técnica correspondiente es necesaria una revisión más a detalle.
Para Gossmann, el análisis debe enfocarse en verificar cómo quedó programada esa obra dentro del presupuesto municipal. Sin embargo, dar seguimiento a proyectos de este tipo suele ser complicado cuando se trata de obras que vienen ejecutándose desde años anteriores.
«Si son proyectos que vienen de arrastre, normalmente no van a aparecer dentro del presupuesto asignado, sino harán modificaciones en el transcurso del período y lo van a asignar en un nuevo renglón presupuestario. Pueden ser los montos exactos del ajuste o el incremento que quieren hacer o lo pueden diferir», analiza.
Una forma de rastrear el financiamiento es verificar si el proyecto cuenta con un número de operación en Guatecompras o con un código en el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP).
«Quizá por medio del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) uno podría rastrear cuál sería el rubro que está programado dentro del presupuesto y cuánto más o menos estarían ejecutando para este año. Pero habría que hacer esa revisión más detallada», agrega.