Entre empoderar a los gobernadores y crear la Región Metropolitana, la conversación entre el alcalde Sebastián Siero y Byron González del CEUR.

Por Pilar Rodríguez
La Región Metropolitana es un tema discutido en el Congreso en los primeros meses de 2026: el 24 de marzo, alcaldes como el de San Juan Sacatepéquez, Juan Carlos Pellecer, expresaron en la Comisión de Asuntos Municipales su desacuerdo ante la más reciente iniciativa que propone conformar esa figura.
Sin embargo, desde el punto de vista técnico, la creación de este nivel de gobernanza es el siguiente paso para la coordinación intermunicipal.
Ojoconmipisto conversó con Byron González, analista del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y Sebastián Siero, alcalde de Santa Catarina Pinula y presidente de la Anam. El tema, conocer más sobre qué es una Región Metropolitana y su funcionamiento en el país.
¿Qué es una región metropolitana y qué problemas busca resolver?
Byron González:
Partamos de la diferencia entre un área metropolitana y una región metropolitana: radica en su enfoque y en su alcance. El área metropolitana es un concepto descriptivo que se refiere a la expansión física de la ciudad. La región metropolitana es un concepto más estratégico que busca organizar y planificar el territorio de manera coordinada. Incluye no solo el espacio urbano consolidado sino también zonas periféricas.
El área metropolitana describe lo que ya existe y la región metropolitana propone cómo gestionar este crecimiento. No es simplemente una ciudad grande sino un sistema territorial donde varios municipios que antes funcionaban de forma independiente terminan conectándose física, económica, social y ambientalmente.
El espacio urbano del área metropolitana de Guatemala abarca toda su mancha urbana. Lo que no existe es el gobierno para administrarla. Este es un problema que la región metropolitana busca resolver, crear un nivel de coordinación que ningún municipio puede lograrlo por sí solo.
Sebastián Siero:
La región metropolitana es una figura ausente en la legislación guatemalteca y en la administración pública que hay que poner a funcionar, porque hay problemas que no son municipales sino regionales como el tráfico, por ejemplo.
Creció. No es un problema en un municipio sino en una región. Hoy por hoy, a nivel nacional vemos problemas ya marcados en cada departamento.
¿En qué se diferencian las mancomunidades, la región metropolitana y el distrito federal?
Byron González:
En el debate público, estos términos se usan como si fueran intercambiables y no lo son. Cada figura implica una lógica de poder y una profundidad institucional muy distinta.
La mancomunidad es un sistema mucho más flexible, son asociaciones de municipios que se crean con el objetivo de compartir recursos y responsabilidades en la prestación de determinados servicios públicos. Por ejemplo, la recolección de desechos y residuos sólidos, el suministro de agua, transporte público, servicios sociales. Es un modelo mucho más liviano. Los municipios siempre mantienen toda su autonomía.
En Guatemala ya tenemos un ejemplo, la Mancomunidad Gran Ciudad del Sur creada en 2012, que agrupa a Guatemala, Villa Nueva, Santa Catarina, Pinula, Mixco y otros municipios del sur metropolitano. La mancomunidad es útil, pero tiene un límite claro, es voluntaria y temática.
Si un alcalde decide retirarse o si hay un cambio de gobierno, la cooperación puede interrumpirse: no hay una planificación territorial vinculante. Es un acuerdo, no una arquitectura institucional como tal.
Acá puedes escuchar la conversación:
Mientras, la región metropolitana da un paso más, ya no solo se trata de cooperación de servicios, es una planificación territorial conjunta con un marco legal propio, un presupuesto asignado y un órgano de coordinación permanente. En la práctica, la región metropolitana no elimina los municipios, los alcaldes existen y gobiernan.
Lo que se crea es un consejo o una autoridad metropolitana, que toma las decisiones sobre los temas que ningún municipio puede resolverlo solo.
El Distrito Federal es un modelo mucho más profundo que requiere una reforma constitucional. Es un nivel completamente distinto, no es una coordinación entre municipios sino la creación de un territorio con un régimen especial.
Desde el punto de vista de la academia, Guatemala necesita avanzar hacia la región metropolitana. Es el modelo con suficiente musculatura institucional para planificar el territorio. Las ciudades metropolitanas requieren implementar mecanismos de coordinación, cooperación y planeación desde los distintos niveles de gobierno que abarca, de modo que puedan resolver problemas que acarrea su crecimiento.
Sebastián Siero:
Las mancomunidades son el único modelo que en la teoría, pues no se ha podido probar en la práctica, podría funcionar. Para poder atender este tipo de problemas se necesita al final un presupuesto para poder hacer las inversiones.
Por cómo está en este momento la Constitución y la legislación, la única forma de poder transferir recursos extra a las municipalidades es a través de una mancomunidad.
Una municipalidad no puede recibir recursos extras, pero a través de una de una mancomunidad sí se podría, y eso permitiría crear mancomunidades para problemas específicos, y utilizarlas para que se les asignen recursos y así poder resolver un problema en específico o atender las necesidades de cada región que las conforme.
¿Sigue siendo viable planificar por municipio?
Byron González:
En los últimos 25 años el crecimiento urbano del área metropolitana de Guatemala no ha sido acompañado por una expansión equivalente a la cantidad de calles.
La población creció, pero la red vial no creció en la misma proporción. Ese desajuste no es un problema de ingeniería sino de gobernanza: nadie planificó el territorio completo. Me refiero al área metropolitana de ciudad de Guatemala, porque cada municipio planifica su propio territorio.
Desde mediados de los años cincuenta, la capital inició su transformación hacia una ciudad metropolitana y desbordó sus límites al incorporar municipios vecinos: primero Mixco, después Villa Nueva, Villa Canales, Santa Catarina Pinula y así se expandió a lo que hoy conocemos: un territorio que hasta la fecha no tenía una delimitación oficial.
El espacio urbano del área metropolitana abarca una frontera que se mueve con el tiempo y no respeta las delimitaciones políticas administrativas. Entonces, la respuesta corta es no, ya no es viable planificar solo por un municipio.
¿Quién debería coordinar la región metropolitana?
Sebastián Siero:
Es sencillo: el que debe de coordinar es el Gobernador departamental que ha sido el gran ausente. Al momento de querer pasarle estas responsabilidades a las municipalidades, se les transmite la responsabilidad, pero no los fondos, no el presupuesto.
La Constitución hoy por hoy no permite asignarles más recursos a las municipalidades para poder atender estos problemas. Por eso es que nunca se ha podido dar la famosa descentralización a pesar de que hay una Comisión en el Congreso, incluso una propia ley.
Como la autoridad que tiene los recursos para poder atender estos problemas es el Ejecutivo, ahí entra a funcionar el Gobernador. Es quien debería poder coordinar entre los alcaldes y las diferentes instituciones del gobierno central para hacer las inversiones que se necesitan para resolver los problemas.
Hay que empoderar a los gobernadores con presupuesto para que ellos puedan contratar sus propios equipos de planificación, los cuales para no afectar la autonomía municipal, deben enfocarse en proyectos regionales que ayuden a congeniar a dos municipios o más.
Byron González:
En la Constitución Política de la República dice que se debe crear la región metropolitana de Guatemala, pero no ha habido voluntad política para crearla. Han habido varias e iniciativas de ley que buscan que haya una gobernanza de esta región y confusión entre los actores y algunos alcaldes cuando escuchan el tema.
Lo traducen como pérdida del poder y eso no es lo que propone este modelo. La Constitución establece que los municipios son instituciones autónomas y que les corresponde elegir a sus propias autoridades. Eso no cambia con una región metropolitana, sino que hay temas que ningún municipio puede atender en su propia jurisdicción.
La región metropolitana bien diseñada no invade la autonomía, la complementa.
¿Cuáles son los principales problemas que obligan a coordinarse?
Sebastián Siero:
Los principales temas son el tráfico y la gestión de basura. Esos son los dos problemas que se deben atender a nivel regional.
Hay municipios que no cuentan con el plan de ordenamiento territorial, por ende, se dan desarrollos desordenados y descontrolados. Esto resulta en el aumento de carreteras por los flujos vehiculares ante la ausencia de la inversión en la infraestructura vial. Todos los municipios deberían de tener un plan de ordenamiento territorial (POT), menos de diez municipios cuentan con uno vigente y funcional.
El reto es que aparte de que tengan su POT, esos planes encajen o se relacionen con los de los municipios vecinos para que estos sean funcionales. Así podemos empezar a encontrar soluciones a problemas como el tráfico.
En cuanto al tratamiento de los desechos,ningún municipio en el país genera la cantidad de basura necesaria para que una planta de tratamiento pueda operar por sí sola. Se necesitan volúmenes más grandes e inversiones que ninguna municipalidad tiene la capacidad financiera para poder realizar.
¿Cuáles son los principales obstáculos para implementar el modelo de la Región Metropolitana?
Sebastián Siero:
Considero que el obstáculo más grande es justamente el problema del financiamiento. No creo que haya que crear un nuevo concejo metropolitano o destinar fondos de otras partidas para financiarlo.
En los diferentes ministerios ya existen los fondos para que se inviertan en los problemas regionales, lo que pasa es que no se utilizan de forma correcta o no se ejecutan. Hay que ordenar la forma en la que funcionan los ministerios para que los fondos realmente se destinen a los en los proyectos que los necesitan.