Aunque la colonia San José Las Flores logró que se aprobara un proyecto de agua potable valorado en Q2.5 millones, vecinos y organizaciones sociales cuestionan la falta de planificación, la opacidad y exclusión ciudadana en las decisiones municipales.

Por Jhonny Anona
En septiembre de 2024, el Cocode de la colonia San José Las Flores, en Chimaltenango, solicitó a la municipalidad la construcción de un sistema de agua potable. El proyecto consiste en la perforación de un pozo, la instalación de un tanque de almacenamiento, equipo de bombeo y tuberías de conexión para distribuir el agua entre los hogares.
La obra tendrá un costo de Q2.5 millones, financiados con fondos del Consejo Departamental de Desarrollo (Codede). Los trabajos estarán a cargo de la Constructora Riviera y Servicios, una pequeña empresa que ha sido proveedora de municipalidades desde 2020 y ha obtenido adjudicaciones que suman Q35.3 millones.
La junta licitadora estuvo integrada por las empleadas municipales Brenda Panseits Rojas, directora de la Dirección Municipal de la Mujer; Berta Hernández Castro, oficial del IUSI; y Felisa Xoyón Yoc, oficial del Juzgado de Asuntos Municipales. Ninguna de ellas ocupa un puesto vinculado con la planificación de obras de este tipo.
De los 59 proyectos que la comuna planificó para 2025, 30 se pagarán de esta manera. La mayoría están destinados al mejoramiento de calles, sistemas de alcantarillado y agua potable.
Teoría versus práctica
Según la Ley de Consejos de Desarrollo, los Cocode, Comude y Codede son los responsables de promover los proyectos en beneficio de la población. Sin embargo, en la práctica, la escasa participación ciudadana y la limitada comunicación municipal dificultan el cumplimiento de este mandato.
Chimaltenango no es la excepción. “La municipalidad es muy deficiente, no solo esta administración sino también la pasada, en dar información sobre obras, lo que tienen planeado. No hay comunicación con la población”, señala Gilberto Atz, vecino y vocal del Cocode de la zona 3.
La situación del agua en Chimaltenango ha empeorado en los últimos años. En varias zonas y colonias, abrir el grifo no garantiza el acceso al líquido. En el mejor de los casos, el agua llega por dos horas en la mañana y otras dos en la tarde. A algunas áreas, simplemente no llega.
En la boleta del proyecto, se califica como “crítica” la situación de San José Las Flores.
Actualmente, los vecinos dependen del pozo San Pablo, ubicado a 2.4 kilómetros, pero el caudal ya no alcanza y debe racionarse entre varias comunidades. Con la obra se pretende que al menos 4 mil habitantes cuenten con el servicio.

Cuestionamientos a la municipalidad
A pesar de que la necesidad fue planteada por el Cocode, y de que la obra está en ejecución –solo se ha pagado el 20 % correspondiente al anticipo–, algunos vecinos y organizaciones sociales cuestionan el modelo de gestión de la municipalidad.
La alcaldía no ha publicado información sobre los avances, el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) tampoco registra reportes de los supervisores.
“El alcalde no tiene un plan de desarrollo a mediano y largo plazo. Trabaja reaccionando a los proyectos, no con una visión de desarrollo territorial, solo ejecuta lo que llega. Hay comunidades que han planteado necesidades supraterritoriales, como la colonia San Pablo, Buena Vista y otras, pero no les pone atención”, critica Julio Ventura, integrante del colectivo Articulación Chimaltenango.
También señala la falta de planificación ambiental: “Las fuentes de agua no tienen programas de conservación ni rescate. En verano, en zonas urbanas, la escasez es aún más severa”.
Chimaltenango cuenta con un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) desde 2021, sin embargo, el Comude no lo ha aprobado ni lo han socializado con los chimaltecos.
El alcalde Alfonso Elel Castro cumple su segundo período no consecutivo en la comuna. Llegó con el comité cívico Honrado Independiente Chimalteco. Antes de él, el exalcalde Alexander Simaj tampoco impulso el POT.
Aunque la obra representa un avance para San José Las Flores, persisten las dudas sobre el proceso de priorización de proyectos en el resto del municipio y sobre la transparencia en la ejecución de los fondos públicos.
Vecinos consultados señalan que el agua es una prioridad, pero también el ordenamiento de las calles, la gestión del basurero municipal y el daño ambiental causado por una planta eléctrica que opera sin el permiso municipal.
Se buscó al alcalde en su oficina y al director municipal de planificación, pero no fue posible localizarlos en las instalaciones de la municipalidad.